INFORMACION
No es un refrán suave ni complaciente. “Quien quiera celeste, que le cueste” tiene algo de aviso, algo de sermón y algo de verdad popular que ha sobrevivido siglos porque sigue funcionando. Su mensaje es directo: si alguien aspira a algo alto, deseable o trascendente, tendrá que pagar un precio en forma de esfuerzo, sacrificio o renuncia.
Go to News Site