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El Club de Mar Mallorca ha inaugurado este viernes sus nuevas pasarelas peatonales, un proyecto que elimina las barreras históricas entre el puerto y la ciudad y abre este emblemático espacio a ciudadanos y visitantes. Esta actuación supone un hito en la transformación del frente marítimo de Palma, conectando la ciudad con el mar como nunca antes se había hecho. Para el CEO de la entidad, José Luis Arrom, la apertura representa un "reto conseguido". El proyecto, que se inició a finales de 2012, ha requerido cinco años de obras para materializarse. "Al final, es un proyecto de hace muchos años", ha explicado Arrom, destacando el largo recorrido hasta llegar a este momento. Durante décadas, esta zona del puerto había permanecido cerrada al público general. El cambio más significativo es la pasarela peatonal que invita a los ciudadanos a "transitar por en medio de la concesión del club de mar", según palabras de su CEO. El objetivo es que los palmesanos y visitantes puedan disfrutar de las nuevas instalaciones y las actividades que se desarrollen. La renovación del club forma parte de una transformación más amplia. A partir de ahora, irán abriendo de forma paulatina los 33 locales comerciales que componen la nueva oferta. Entre ellos se encuentran nueve tiendas de retail, además de negocios de venta de embarcaciones, brokers y charters. Con más de 3.000 metros cuadrados dedicados a ocio, restauración y actividad náutica, la experiencia para el visitante será muy variada. Aunque el 80% de la actividad está pensada para las embarcaciones, Arrom asegura que no se deja de lado al "ciudadano de a pie". La oferta incluirá restaurantes, heladerías, una joyería y tiendas de moda y efectos náuticos. La gastronomía también tendrá un papel central, con un restaurante principal y una cantina, un elemento que Arrom considera esencial en cualquier club náutico. Además, el complejo contará con una discoteca, y todo ello "estará abierto para todos". El club ha combinado tradición y modernidad bajo el lema ["cambiamos para seguir siendo los mismos"]. Arrom subraya que la identidad histórica se mantiene a través del respeto a las tradiciones náuticas, como la celebración anual de la regata de clásicos. "El Club de Mar siempre se ha tachado de ser muy respetuoso", ha afirmado. La formación es otro de los pilares del nuevo Club de Mar. Su escuela náutica acoge a unos 1.500 niños anualmente para darles un ciclo formativo básico de navegación. Para Arrom, esta labor es "básica" para que las nuevas generaciones "respeten el mar y tengan las reglas muy claras de cómo se navega". Finalmente, la sostenibilidad ha sido un eje transversal en todo el proyecto. El CEO ha asegurado que su integración ha sido "bastante natural", ya que la entidad lleva años trabajando con certificaciones medioambientales. "Entendemos que no hay otra forma de hacerlo", ha concluido, afirmando que no les "ha costado absolutamente nada" que el proyecto sea 100% sostenible.
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