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Pasada ya la treintena, Harry Styles ha dejado atrás aquellos tiempos de estrella adolescente, primero de la banda One Direction y luego en los inicios de su carrera en solitario. Ahora, en plena madurez y con su nuevo disco ( Kiss All the Time. Disco, Occasionally ), el primero en cuatro años, ya en la calle, el artista británico mantiene una vida priva prácticamente secreta, de la que apenas se conocen detalles puesto que tampoco los comparte en sus redes sociales. Eso no quita para que se conozcan algunos de los lujos que disfruta en su vida: moda, relojes, coches y casas extraordinarias con un denominador común, el gusto por lo vintage. Tras el exitazo que fue Harry's House , el disco que lanzó en el año 2022 que contiene canciones como As it was , y una vez cerrada la correspondiente gira de conciertos, Harry Styles desapareció del mapa. Solo se supo de él en la prensa por algunas apariciones esporádicas en la que fue captado por cámaras ajenas en ciudades como Roma o Berlín, donde corrió la maratón de la ciudad. Recientemente se le vio también en Nueva York paseando junto a Zoe Kravitz, pero siempre contra su voluntad. Sin embargo, el lanzamiento de su último trabajo ha «obligado» a Styles a aparecer de nuevo en actos públicos. Lo ha hecho, entre otros espacios, en los Grammy, donde entregó el galardón principal a Bad Bunny , en los Brit Awards , donde dejó una actuación para el recuerdo el mismo día que también brilló Rosalía, y en Saturday Night Live , donde fue el invitado para conducir el famoso show de comedia. Esta vuelta al ruedo mediático de Harry Styles nos ha hecho recordar que su vida, por discreta que sea, también está rodeada de lujo. Un lujo que tiene un denominador común, ya sean casas, ropa, relojes o coches: el gusto del cantante inglés por lo vintage . La mirada al pasado de Harry Styles está presente en todo lo que se pone o se compra. Empezando por la moda, industria de la que es un icono gracias a su relación profesional con el estilista Harry Lambert desde hace más de una década, y esas primeras colaboraciones con Gucci cuando su dirección creativa estaba liderada por Alessandro Michele. De la mano de Lambert, en esta nueva etapa, Styles ha ampliado la lista de firmas, todas de primer nivel, que viste: desde Versace a Dior, pasando por Chanel (en los Brit Awards lució un traje de la colección Métiers d'art 2026) o Prada, que firma el look del videoclip de Aperture , primero del disco recién publicado. En su muñeca, en cambio, Harry Styles se suele mantener fiel a un modelo durante un largo período de tiempo. Por ello, no tiene, que sepamos, una colección de relojes tan abrumadora como otras muchas estrellas masculinas de la música, el cine o el deporte. En sus comienzos, allá por el año 2012, su reloj favorito era el Audemars Piguet Royal Oak en oro rosa, un modelo revolucionario cuando se presentó a comienzos de los 70. Styles lo sustituyó por el también emblemático Rolex Day-Date 36 , conocido como el «Presidente» porque fue el reloj de muñeca preferido de los presidentes (de Estados Unidos) Johnson y Eisenhower. Nuevo, en oro amarillo, el Day-Date 36 cuesta 46.000 euros, pero un modelo más antiguo y con correa de cuero negra como el de Harry Styles ronda los 9.000 euros en el mercado de segunda mano. Por su parte, el Audemars Piguet Royal Oak en oro rosa se mueve en una horquilla de precios muy amplia en función del modelo, aunque no menos de 25.000 euros. En su colección personal, Harry Styles también posse un Patek Philippe World Time 5130, un modelo que ha lucido menos en público pero en las suficientes ocasiones como para que los expertos relojeros lo tengan «fichado». Se trata de un diseño que ronda los 30.000 euros de segunda mano que destaca por el disco giratorio de 24 horas que permite configurar la hora en distintas ciudades del mundo. En la actualidad, Harry Styles acompaña la mayoría de sus llamativos looks con el reloj de moda entre los artistas jóvenes: el Tank Louis de Cartier . Timothée Chalamet, Jacob Elordi o Paul Mescal lucen a menudo este modelo histórico de la maison francesa, un reloj con más de un siglo de historia que ha sido reinterpretado recientemente por la casa. La unidad que tiene Harry Styles en su poder del Tank Louis —-la usó, por ejemplo, en la citada actuación de los Brit Awards— no es la reedición, sino la versión clásica del icónico modelo, con sus robustas barras a ambos lados de la caja rectangular, decorada también con los característicos números romanos y rematado con la correa de piel negra estrecha y. Debido a la discreción con la que Harry Styles lleva su vida privada desde hace años es complicado saber si el cantante ha mantenido en el tiempo la afición por los coches clásicos que mostró públicamente cuando era un adolescente. Con la mayoría de edad y su repentino estrellato, Styles invirtió parte de sus primeras ganancias en un Audi R8 , su primer coche, el superdeportivo que catapultó a Audi al segmento premium, y en un Range Rover Sport , el SUV de alto rendimiento de la fábrica británico que el cantante ha tenido en al menos dos ediciones distintas. En aquellos tiempos se vio a Harry Styles al volante de clásicos del siglo pasado como un Jaguar E-Type descapotable clásico del año 1961 en rojo y un Mercedes Benz 280 SL, y de este siglo, como el Porsche 911 Sport Classic de 2009. Pero los coches que realmente le gustan a Harry Styles son los que se fabrican en Maranello, en la fábrica de Ferrari. El artista se compró un Ferrari California en color negro allá por el año 2012. El elegante descapotable con techo duro que bajo su capo guarda un motor 8 cilindros sobrealimentado y que, como todos los coches que fabrica el Cavallino Rampante, se personalizaba al gusto del cliente. No se trata de un Ferrari caro, ya que de segunda mano, un modelo de la época, puede costar poco más de 100.000 euros, la mitad, aproximadamente, de lo que costaba original cuando Harry Styles lo adquirió. Por internet, buceando en la enorme hemeroteca, se puede encontrar una imagen de Harry Styles, muy joven, posando delante de un Ferrari 458 Italia blanco perla en el año 2013, pero se desconoce si ese modelo fue de su propiedad. Sí lo fue, en cambio, el coche más especial que hemos visto conducir al cantante —también se ha movido, por ejemplo, por las calles de Londres en un Tesla Model X—: el Ferrari Dino 246 GTS de principios de los 70. Harry Styles conducía este modelo por la costa californiana a finales de la década pasada. Un coche que no pasa desapercibido gracias a su diseño descapotable, sus formas redondeadas, esos faros delanteros redondos que conectan con los del Porsche 911 y su color Giallo Modena, amarillo oficial de Ferrari. Actualmente, este coche clásico puede costar alrededor de medio millón de euros. Las casas son el otro lujo relativamente conocido de Harry Styles. El cantante, que lleva una vida nómada por motivos profesionales y también personales, tiene su residencia principal en el elegante barrio londinense de Hampstead , donde suele pasear discretamente o circular en bicicleta. En este barrio de la capital británica, Styles compró, según la prensa internacional, una casa en 2012 valorada en 4 millones de euros, si bien la vendió para adquirir una casa georgiana protegida en 2019 por la que pagó unos 10 millones de euros al cambio. Poco después, Styles compró la vivienda contigua, una villa del siglo XVIII, por otros 5 millones de euros. En paralelo a sus inversiones inmobiliarias en Londres, Harry Styles también ha sido propietario de varios inmuebles en Estados Unidos. Por un lado, en Los Ángeles, donde adquirió una casa en la ladera de las montañas de Santa Mónica que ocupa el barrio de Beverly Hills. Diseñada por el arquitecto Alejandro Ortiz, la mansión destacaba por su integración con la naturaleza. Harry Styles la vendió perdiendo dinero y adquirió una villa en Sunset Strip, una operación que formalizó en 2016. Esta mansión, más grande que la anterior, fue vendida por 6,3 millones de euros por una de las estrellas del programa televisivo Mansion Group, Emma Hernan, de The Oppenheim Group. Hace años que la prensa estadounidense no actualiza la relación personal de Harry Styles con California, estado en el que parece que residió por última vez cuando era pareja de Olivia Wilde, etapa en la que ambos residieron en una casa unifamiliar de estilo retro alquilada. En cambio, sí trascendió también a finales de la década pasada que Harry Styles posee un ático en Nueva York. Concretamente, en el barrio de Tribeca . El cantante abonó unos 8 millones de euros por un apartamento de casi 280 metros cuadrados que alberga tres dormitorios, otros tantos baños y otros espacios privados. Aunque se desconoce si Styles mantiene esta propiedad en su poder, es público que mantiene vínculos con la ciudad de los rascacielos, como demuestran las imágenes recientes del artista paseando por sus calles de la mano de Zoe Kravitz, con la que conforma la pareja de moda en la crónica social internacional.
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