Cope Zaragoza
La tranquilidad de la cala de Es Canutells, en Menorca, se ve amenazada por un nuevo proyecto empresarial que ha puesto en alerta a los vecinos. Se trata de la propuesta para instalar un servicio de alquiler de motos de agua, una iniciativa que la Asociación de Vecinos de Es Canutells rechaza de plano por considerarla inviable y peligrosa. Su presidenta, Anna Riba, ha sido la portavoz del descontento vecinal, advirtiendo que sumar esta actividad a la ya congestionada cala puede ser un auténtico desastre. El principal foco de preocupación es la rampa de acceso al mar, que según los vecinos se encuentra en un estado lamentable y sufre una sobrecarga de uso que ya provoca incidentes. Riba explica que el espacio es utilizado simultáneamente por cuatro empresas de kayaks, dos compañías de alquiler de embarcaciones, numerosos propietarios de barcos particulares y, además, funciona como zona de baño para decenas de personas. Esta confluencia de usos ya genera situaciones de riesgo de forma habitual. La presidenta vecinal ha insistido en que el mal estado de la infraestructura es un problema conocido. "La gente se cae", afirma Riba, quien añade que la petición de que se arregle "es una demanda constante". La asociación ha advertido en repetidas ocasiones a las administraciones del peligro que entraña la rampa, donde los accidentes son frecuentes durante todo el verano, por lo que añadir el tráfico de las motos acuáticas agravaría una situación ya de por sí insostenible. Los vecinos han estudiado el proyecto, que se encuentra actualmente en periodo de exposición pública, y no les convence. Aunque la propuesta indica que las motos podrían ser controladas por control remoto, Riba señala que operarían por toda la cala, aumentando el peligro. Por ello, la asociación está preparando un pliego de alegaciones para frenar la autorización, para lo cual se están asesorando con diferentes entidades. Paralelamente a la vía administrativa, han iniciado una recogida de firmas para visibilizar el malestar general. "Creemos que es importante mostrar que el rechazo es de todos los usuarios y de los residentes", subraya la presidenta. En poco tiempo, han reunido ya cerca de cincuenta apoyos y confían en sumar muchos más para demostrar que no se trata de una queja aislada. El malestar en Es Canutells va más allá de las motos de agua. Los vecinos denuncian el abandono que sienten por parte de las administraciones, y un ejemplo de ello es la gran roca que se desprendió de un acantilado sobre una caseta de la orilla hace meses. A día de hoy, la piedra continúa en el mismo lugar donde cayó y la zona sigue acotada, sin que se haya puesto una solución sobre la mesa. Lo mismo ocurre con la rampa, cuya responsabilidad comparten el Ayuntamiento y Costas. Según Riba, les prometieron un arreglo antes de Semana Santa, pero se excusaron en el mal tiempo y, a finales de abril, todo sigue igual. A estos problemas se suman las molestias por las obras de la red de alcantarillado, que tienen la urbanización "un poco desastre", y los vecinos solo esperan que todo esté solucionado antes de la temporada de verano.
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