ABC
Suena la radio a media mañana un día entre semana cualquiera. El locutor, eminencia nacional, ya ha toreado la actualidad, ha moderado a sus tertulianos y ha entrevistado al personaje del día. Los contenidos a estas horas se vuelven más ligeros. Mientras le da la bienvenida a su siguiente invitado, introduce una mención publicitaria. Con tan mala suerte de que, nuestro reputado y preciso locutor –pronunciación impecable, exquisita impostación de la voz, control total de cadencia y silencios–, se traba al pronunciar el nombre de la marca. Al principio parece un leve descuido. Luego, se engancha hasta las trancas. Al final, sale como puede del atolladero. De zapatos, la marca anunciada era de zapatos. Yo, que no estoy muy atenta... Ver Más
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