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El Cristo de la Esperanza no faltó a su cita con el Lunes Santo toledano. Apenas abandonó la iglesia de San Andrés, la silueta de este crucificado del siglo XVIII de autor anónimo se proyectó majestuosa, imponente y sobrecogedora sobre la fachada del Centro de Formación Sacerdotal Sagrado Corazón. La plaza de San Andrés presentaba este año un aspecto distinto. Todavía no había concluido la entrada triunfal del Cristo Cautivo en la Catedral a los acordes del himno de España y, sin embargo, el entorno de San Andrés ya era un hervidero de gente, que tenían ganas de más Semana Santa. Tanto que la Policía Local tuvo impidió, en un determinado momento, el acceso de más personas a la plaza... Ver Más
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