Faro de Vigo
El Consello de la Xunta aprobó en septiembre de 2023 la primera ronda de modificaciones en las normas de habitabilidad en Galicia para facilitar la conversión en viviendas de los bajos comerciales abandonados o sin actividad en zonas urbanas. La reestructuración del sistema financiero provocó una oleada de clausuras de sucursales a partir de 2010 y dejó centenares de bajos vacíos que el mercado no pudo absorber porque, en paralelo, el sector comercial sufre su propia sangría de cierres con el auge del online y la falta de relevo generacional. En aquel momento, la administración autonómica calculó que había entre 7.000 y 12.000 bajos sin uso y unos 2.000 podrían pasar a uso residencial abriendo la mano para que los concellos puedan hacer excepciones y simplificar las exigencias «para garantizar la intimidad de los residentes» en «ámbitos concretos». Entre otros cambios, la altura mínima de los bajos aptos para el uso residencial pasó de 3,2 a 2,5 metros. El Ejecutivo gallego volvió a aligerar los requisitos en 2025 e, incluso, anunció su disposición a comprar locales para ampliar el parque de vivienda protegida.
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