La Opinión de Málaga
Hay democracias que amanecen con resaca. No por el resultado electoral, sino por el silencio que lo precede. Cuando cerca de la mitad del electorado decide no acudir a las urnas, la jornada deja de ser una simple cita institucional para convertirse en un síntoma. La democracia comparece, pero lo hace solo a medias.
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