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El artesano de Ávila que borda la Semana Santa con hilos de oro | Collector
El artesano de Ávila que borda la Semana Santa con hilos de oro
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El artesano de Ávila que borda la Semana Santa con hilos de oro

Detrás de los  mantos, túnicas, sayas y palios que deslumbran en la Semana Santa española se esconde un oficio centenario: el bordado artesanal en oro. En Ávila, el artesano bordador, Pedro Fernández,  se ha convertido en uno de sus máximos exponentes, dedicando su vida a decorar con hilos de oro, plata y seda las insignias de las cofradías. Su taller, ubicado en la zona sur de la ciudad, es el epicentro de la recuperación de este arte. Pedro Fernández no heredó el oficio, sino que lo abrazó por vocación. Hace 16 años, movido por la curiosidad y al ver que era una artesanía perdida en la zona, decidió emprender un camino autodidacta. "Los únicos maestros que hemos tenido han sido el tiempo, la paciencia y ver trabajos de otros artesanos", explica. El comienzo fue un desafío considerable, un "trabajo inicialmente muy sacrificado y muy duro, hasta que hemos podido aprender y poder desarrollar esta artesanía". Su clientela principal son las cofradías, tanto penitenciales como de gloria, de toda España. Aunque la mayoría de sus encargos proceden de Ávila y su provincia, también ha realizado trabajos para hermandades de Andalucía, Murcia y la zona de Madrid. Ocasionalmente, también recibe peticiones de particulares a modo de ofrenda y de  instituciones civiles. La envergadura de estos proyectos requiere paciencia, tanto en la ejecución como en la financiación. Fernández señala que el coste depende de la complejidad, pero siempre es una inversión importante para las cofradías, que reúnen el dinero con donaciones y sorteos. Un manto sencillo puede requerir un mínimo de cuatro o cinco meses, pero las obras más ambiciosas son proyectos a largo plazo. "Hay trabajos que se pueden llevar cinco, seis o incluso 10 años para poder terminarlos", detalla el artesano. El material es tan exclusivo como el propio oficio. Fernández trabaja con hilos de oro auténtico de dos tipos: el entrefino, con alma de cobre y un baño de oro de 24 quilates, y el fino, más costoso, con una base de plata sobredorada también con oro de 24 quilates. Estos hilos se fabrican por encargo en la única fábrica que existe en España y se compran por gramos. El proceso creativo es largo y meticuloso. Comienza con un boceto a escala que, una vez aprobado por el cliente, se dibuja a tamaño natural. Posteriormente, se despieza el dibujo y las piezas se transfieren a fieltro para ser bordadas en bastidores portátiles, una fase que Fernández describe como "la labor más bonita que tiene este trabajo". Cuando el 80-90% de las piezas están listas, se montan sobre el tejido final, como el terciopelo, para perfilar los últimos detalles. Además de crear nuevas obras, el taller de Pedro Fernández también se dedica a la restauración de piezas antiguas, algunas de ellas documentadas de finales del siglo XVIII y principios del XIX. El objetivo es siempre salvar el diseño original y recuperar todo el bordado que sea posible. Aunque todos los trabajos son complejos, confiesa que, por facilidad de montaje, disfruta especialmente haciendo sayas de vírgenes y palios.

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