El Plural
La alianza de Estados Unidos (EEUU) e Israel sigue sembrando el terror en Oriente Medio y la inestabilidad en Occidente. Los visos de un enfriamiento de las hostilidades, que comenzaron hace poco más de un mes con el ataque ilegal contra Irán, se han difuminado rápidamente y, en las últimas horas, la tensión ha alcanzado cotas muy elevadas. La administración de Donald Trump ha amenazado a Teherán con arrasar la totalidad del país, mientras siguen desplazándose tropas al Golfo Pérsico, y ha puesto en el foco las desalinizadoras de agua iranís, cuyo bombardeo constituiría un crimen de guerra. Estados Unidos, que ya bombardeó dos escuelas y un polideportivo infantil asesinando a casi 200 personas, en su gran mayoría niñas, parece haberse afiliado a los crímenes de guerra. El Estado ilegítimo y genocida de Israel marca el camino a su aliado norteamericano y sigue avanzando en la invasión ilegal del Líbano, asesinando a cascos azules de las Naciones Unidas (ONU) a su paso y 1.250 personas. Palestina, a la par, sigue sufriendo un genocidio que se alarga décadas y que no ha frenado en ningún momento. Pena de muerte solo para palestinos La última de las medidas tomadas al respecto ha sido la aprobación, por parte del Parlamento de Israel, de la pena de muerte en la horca solo para palestinos. Es decir, aquellos que sufren día a día el robo de sus casas y tierras a manos de los colonos, son asesinados por las tropas israelís, arrasados con el hambre y las bombas, podrán ahora colgar del cuello si se les ocurre responder a estas prácticas genocidas. "Terroristas", los califican los sionistas, incluyendo a niños que arrojan piedras. La norma solo se aplica en los tribunales militares de Cisjordania, que solo juzgan a acusados palestinos, ya que los israelíes, incluso los colonos, son juzgados en tribunales civiles. El texto formalmente prevé que se aplique a toda la ciudadanía, pero en uno de sus artículos especifica que solo se aplicará a quienes "causen intencionadamente la muerte de una persona con el objeto de negar la existencia del Estado de Israel", una definición que excluye en la práctica a cualquier individuo de creencias sionistas, incluso aunque haya perpetrado actos similares. Además, limita enormemente la discreción judicial, permite las ejecuciones secretas por ahorcamiento e impone un régimen de casi total aislamiento a los condenados a muerte. La ley permite imponer la pena de muerte por mayoría simple del tribunal y no por unanimidad, como era obligatorio hasta ahora. Asimismo, elimina el derecho de apelación. Las organizaciones internacionales y de derechos humanos han puesto el grito en el cielo, pero, como siempre, la actuación no pasará de ahí y se seguirá considerando a un Estado ilegítimo y genocida como una democracia liberal, intentado cargar las culpas exclusivamente las culpas a Benjamín Netanyahu, aunque estas prácticas se remonten al siglo pasado. Estados Unidos desprecia a la OTAN La ofensiva continúa desarrollándose y, ante una Europa cada vez más incómoda con las prácticas de Dondald Trump...
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