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El marido de la mujer quemada viva en Sevilla la Nueva habría echado "unos polvos" en el café días antes para envenenarla | Collector
El marido de la mujer quemada viva en Sevilla la Nueva habría echado
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El marido de la mujer quemada viva en Sevilla la Nueva habría echado "unos polvos" en el café días antes para envenenarla

La investigación sobre el ataque a Aisha, la mujer que fue rociada con un líquido inflamable en Sevilla, ha destapado una trama absolutamente salvaje y cruel. Según ha desvelado el periodista Nacho Abad en el programa 'Herrera en COPE', el principal sospechoso es su marido, Ibrahim, quien habría contratado a dos sicarios para acabar con su vida y, al no conseguirlo, ordenó rematarla en el hospital. Los hechos ocurrieron el pasado 2 de febrero, cuando Aisha regresó a su domicilio tras dejar a sus hijos mayores en el colegio. Al entrar en la vivienda, donde se encontraba su bebé de siete meses, dos encapuchados se abalanzaron sobre ella, la durmieron con cloroformo y le rociaron un líquido corrosivo que comenzó a arder en su cuerpo. Pese a las quemaduras de segundo y tercer grado que cubrían el 50% de su cuerpo, la adrenalina y el instinto de proteger a su bebé hicieron que se despertara. Consiguió apagar un fuego en la cocina que amenazaba con intoxicar al pequeño y, mientras su cuerpo ardía, llamó al 112 para pedir ayuda. Fue trasladada de urgencia al hospital La Paz, donde aún permanece ingresada tras múltiples operaciones. La Guardia Civil inició una investigación que rápidamente se centró en el entorno de la víctima. Las cámaras de seguridad de la zona captaron a dos individuos huyendo en un Citroën C4 antiguo que, según la base de datos, estaba a nombre de Ibrahim, el marido de Aisha. A pesar de que él tenía una coartada para el momento del crimen, los agentes pincharon su teléfono y el de los dos sospechosos. Mientras Aisha permanecía intubada en el hospital, Ibrahim intentó crear una coartada falsa. Durante sus visitas diarias, presionaba a su mujer para que declarara que las quemaduras habían sido provocadas por la explosión de su teléfono móvil. "Tú di cuando te pregunten que ha sido el teléfono el que te ha explotado", le insistía para evitar que la verdad saliera a la luz. La situación dio un giro aún más siniestro cuando la Guardia Civil interceptó una llamada en la que Ibrahim encargaba a los sicarios que fueran al hospital para terminar la tarea. Ante el riesgo inminente, la autoridad judicial suspendió todas las visitas a Aisha para garantizar su seguridad. Cuando por fin pudo hablar, Aisha relató a los agentes las numerosas infidelidades de su marido, su negativa a divorciarse y su mentalidad de que las mujeres "son elementos de segundo grado". El móvil del crimen, según la investigación, fue que Ibrahim no aceptaba la ruptura ni compartir el dinero de las dos empresas que tenían en común. La víctima también desveló un intento de envenenamiento previo ocurrido en noviembre de 2025. Aisha, que sospechaba de su marido, había instalado una cámara de grabación en la cocina que captó a Ibrahim hablando con una de sus amantes y diciendo: "Le voy a poner algo ahora en el café, a ver si se muere ya". Acto seguido, el vídeo muestra cómo vierte una sustancia en la bebida, que ella afortunadamente no consumió. Finalmente, la Guardia Civil detuvo a Ibrahim y a los dos sicarios, un hombre de origen angoleño con numerosos antecedentes y otro peruano. Este último confesó su participación y señaló a Ibrahim como el autor intelectual del plan. Los tres se encuentran en prisión provisional, imputados por una doble tentativa de asesinato contra Aisha y su bebé, que pudo morir por la inhalación de humo.

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