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La llegada de la Semana Santa marca para muchos el inicio de una esperada escapada, un viaje corto que, sin embargo, a menudo comienza con un desafío universal: preparar la maleta. En este contexto, la figura de César Sar emerge como una guía indispensable. Reconocido como una de las 100 personas más influyentes del turismo en España, este influencer y experto viajero, que ha dado tres vueltas al mundo y visitado 135 países, comparte su sabiduría acumulada. Como director de la serie de televisión El Turista, protagonista de su propio podcast de viajes y colaborador desde hace una década en el programa Herrera en COPE Tenerife, Sar ofrece consejos prácticos para dominar el arte de hacer la maleta perfecta. Para Sar, el concepto de viajar ligero va más allá de una simple recomendación; es una filosofía de vida que resume en una frase contundente que se ha convertido en su mantra personal y que ahora comparte con miles de viajeros. Su máxima es clara y directa, una verdadera declaración de intenciones que define toda su estrategia a la hora de enfrentarse a cualquier desplazamiento, ya sea una escapada de cuatro días o una travesía de un mes por un continente lejano. Pero, ¿qué significa realmente viajar ligero? El experto lo define como evitar que el equipaje se convierta en un problema o un handicap. Un ejemplo claro es la capacidad de moverse con agilidad: "que puedas levantar tu maleta, que te la puedas echar a la espalda, que puedas cargar fácilmente con ella si llegas a un aeropuerto y tengas que coger un metro". La idea es que el viajero no dependa de ascensores o escaleras mecánicas y pueda cruzar una calle o subir a un tren sin que su maleta sea un estorbo. Curiosamente, Sar señala que las aerolíneas 'low cost', a base de restricciones, "nos han ayudado, a golpes, pero nos han ayudado" a interiorizar la necesidad de llevar solo lo esencial en una mochila pequeña. A diferencia de un viaje largo, donde la opción de lavar la ropa permite más flexibilidad, una escapada de cuatro o cinco días exige una planificación meticulosa del vestuario, o lo que hoy se conoce como el outfit. "No vamos a lavar ropa, luego lo que requiere es que nos sentemos unos minutos a pensar qué vamos a llevar", explica Sar. Este ejercicio de reflexión previo es fundamental para seleccionar prendas polivalentes que se adapten a distintas situaciones y nos permitan viajar con el mínimo peso posible. El primer elemento a considerar es el calzado. La recomendación es llevar un único par que sea polivalente. Sar comparte su truco personal: unas zapatillas deportivas de color marrón que, combinadas con unos vaqueros, "sirven para ir a una cena" y al mismo tiempo ofrecen la comodidad necesaria para caminar durante el día. Esta misma lógica se aplica a los pantalones, donde una o dos prendas de largo, como un vaquero y un pantalón tipo chino, suelen ser más que suficientes para una escapada de Semana Santa. Otro de los grandes secretos para optimizar el espacio es la estrategia de la muda para la cena. César Sar propone llevar una única prenda superior algo más formal, como un polo, para usar exclusivamente durante las cenas. "Me la pongo dos horitas nada más, para salir a cenar, y vuelvo al hotel y la guardo", detalla. De esta forma, la prenda no se ensucia ni coge olores, pudiendo ser reutilizada cada noche. Así, con un simple polo y un vaquero, "parece que te has vestido", diferenciando la ropa de día de la de noche sin necesidad de cargar con múltiples conjuntos. "Al final, no es un pase de moda, pero voy ligero", concluye. En el mundo de los trucos para hacer maletas, uno de los más extendidos es el de enrollar la ropa. Sin embargo, César Sar lo desmitifica por completo, argumentando que es una técnica poco eficiente. Según el experto, la ropa doblada de forma tradicional ocupa menos espacio que enrollada, ya que esta última atrapa aire. Además, señala que "al contrario de lo que la gente piensa, la ropa enrollada muchas veces se arruga más" y resulta muy poco práctica cuando se necesita acceder a una prenda concreta sin deshacer todo el rollo. Frente a este mito, Sar propone un método mucho más organizado y eficaz: el uso de bolsas organizadoras de tela. "Hace años que las estoy usando mucho", confiesa. Su sistema consiste en clasificar la ropa por tipo en diferentes bolsas: una para calcetines y ropa interior, otra para camisetas, etc. Esto no solo ayuda a comprimir ligeramente las prendas y a mantener el orden dentro de la maleta, sino que también facilita enormemente la tarea de encontrar lo que se busca y de hacer y deshacer el equipaje en el hotel. Una excepción a la regla de no enrollar llega con la ropa sucia. Para gestionarla, Sar tiene un método infalible. Acumula las prendas usadas y, el último día, las extiende todas, las enrolla aplicando la máxima presión posible para crear un rulo muy compacto y lo introduce en una bolsa de plástico o en una de las organizadoras. De esta forma, la ropa sucia, que tiende a abultar más, queda contenida y ocupa el mínimo espacio posible en el viaje de vuelta. El neceser es, en palabras de Sar, "la madre del cordero", uno de los elementos que más peso y volumen añade innecesariamente al equipaje. Para un viaje corto como el de Semana Santa, su consejo es radical: sacrificar. Anima a prescindir de la mayoría de productos personales y aprovechar los que ofrecen los alojamientos. Sar es tajante al respecto y anima a prescindir de la mayoría de productos: "por lavarte 3 días de tu vida con el gel y el champú del hotel no te va a pasar nada". Aplicando esta filosofía minimalista, el neceser se reduce a lo absolutamente esencial. En su caso, a menudo viaja únicamente con su desodorante y una crema de cara. Productos como el champú, el gel o el acondicionador suelen estar disponibles en los hoteles, y prescindir de ellos por unos días supone un ahorro considerable de espacio y peso. Este pequeño sacrificio, insiste el experto, "merece mucho la pena" por la comodidad que se gana. En cuanto a la tecnología, la clave también es la unificación. En lugar de llevar varios cargadores, Sar utiliza un cargador múltiple o un adaptador universal que incluye varias salidas USB y USB-C. Este único dispositivo le permite cargar el móvil, la batería de la cámara y otros aparatos con un solo enchufe. Este sistema no solo ahorra espacio, sino que simplifica enormemente la gestión de la carga de todos los aparatos electrónicos. Junto al cargador múltiple, hay otro elemento tecnológico que Sar considera fundamental para viajes cortos en los que se pasa mucho tiempo fuera del hotel: un power bank. Disponer de una batería externa es una garantía para no quedarse sin batería en el teléfono móvil en el momento más inoportuno, permitiendo consultar mapas, hacer fotos o estar comunicado durante toda la jornada sin preocupaciones. Finalmente, el experto aborda el reto de los destinos de frío. La solución no es llevar múltiples capas de abrigo, sino un abrigo bueno y llevarlo siempre fuera de la maleta. "Ese lo llevas contigo a la mano, porque es el que luego te vas a poner en el destino", explica. De este modo, la prenda más voluminosa no ocupa espacio en el equipaje. El jersey o suéter intermedio también se puede llevar puesto durante el viaje, optimizando aún más el espacio y demostrando que, con estrategia, es posible viajar ligero incluso en invierno.
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