La Opinión de Málaga
Un gesto tan cotidiano como tomar una aspirina o un ibuprofeno puede provocar en algunas personas una reacción con ronchas en la piel o hinchazón en labios y párpados. Ahora, un equipo de investigadores malagueños ha demostrado que esta respuesta no es casualidad, sino que está relacionada con un vínculo genético entre la alergia a los ácaros y la hipersensibilidad a estos antiinflamatorios.
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