ABC
A sus 66 años, Julia Otero sigue siendo una de las figuras más respetadas del periodismo español. Casi cinco décadas y varios Premios Onda avalan la trayectoria de esta comunicadora que, desde que comenzó a trabajar con 17 años, ha dejado huella tanto en radio como en televisión. Su nombre está ligado a espacios tan emblemáticos como 'Julia en la onda', en Onda Cero, y su estilo directo se ha convertido en un referente para muchos. Gallega de nacimiento y barcelonesa de corazón, siempre ha confesado su devoción por la ciudad donde creció y vive actualmente. Aunque cada vez que puede se escapa a Galicia, la periodista reside ahora en un lujoso ático de casi 300 metros cuadrados situado en Les Tres Torres, uno de los enclaves más exclusivos del distrito de Sarrià‑Sant Gervasi, en Barcelona. La vivienda ha sido concebida para que la luz natural lo envuelva todo. Amplios ventanales recorren las estancias y una distribución abierta permite que los espacios se conecten visualmente, generando una sensación de continuidad. El salón, núcleo de la casa, se abre directamente al comedor y, a través de un amplio pasillo, conduce a una cocina que también integra su propia zona para comer. Desde aquí, además, se disfrutan vistas privilegiadas de la ciudad condal, un telón de fondo que convierte cualquier momento cotidiano en una experiencia especial. Este espacio central refleja bien el gusto de la periodista: una estética sobria, cómoda y sin excesos. Predominan los tonos neutros, con sofás oscuros que contrastan con paredes claras, y una mesa de acabado pétreo que aporta carácter sin romper la armonía. Aunque el interior del piso ya es agradable, si hay un espacio que destacada especialmente es la terraza. Conectada directamente al salón a través de grandes ventanales, este espacio exterior, ofrece las vistas panorámicas de Barcelona. La estancia está decorada con plantas y mobiliario moderno, entre ellos un sofá en tono blanco crema que ocupa una esquina completa. Lo acompaña una mesa de madera de aire rústico colocada sobre una alfombra de fibras sintéticas en color camel, creando un ambiente acogedor y muy mediterráneo. También incluye una piscina perfectamente integrada gracias a un suelo de parquet oscuro que recorre toda la superficie. Además, la privacidad está garantizada por setos que cubren las paredes, aportando un toque natural que transforma la terraza en un oasis dentro de la ciudad.
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