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Monseñor Rico Pavés llama a los sacerdotes diocesanos asidonenses a renovar su ministerio con la 'triple mirada' de Cristo en la cruz | Collector
Monseñor Rico Pavés llama a los sacerdotes diocesanos asidonenses a renovar su ministerio con la 'triple mirada' de Cristo en la cruz
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Monseñor Rico Pavés llama a los sacerdotes diocesanos asidonenses a renovar su ministerio con la 'triple mirada' de Cristo en la cruz

En la antesala del Triduo Pascual, la Iglesia ha propuesto una reflexión sobre el inicio de la misión de Jesús para fundamentar el testimonio de la redención. Durante la Misa Crismal, se ha recordado que "no hay misión sin unción", subrayando que todos los bautizados son constituidos sacerdotes, profetas y reyes. La celebración ha tenido un recuerdo especial para los sacerdotes enfermos o que atraviesan sufrimientos. La homilía ha propuesto recuperar una meditación de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, sobre la "triple mirada de Jesús en la cruz". La primera es la mirada del hijo al padre, que se mantiene "aún en medio del tormento terrible". Se ha destacado que sin esa mirada en el amor del Padre, "[no podremos cumplir nuestra misión]", la que cada cual ha recibido en la Iglesia. La segunda es la mirada de Jesús a sí mismo, con su cuerpo "desgarrado por amor a nosotros". Esta perspectiva invita a no temer el cansancio y la debilidad cuando son fruto del servicio. "Nuestras caídas, nuestros sufrimientos no son obstáculo para la misión que él nos pide, al contrario, quiere contar con lo pobre y sencillo", se ha explicado durante la ceremonia. Se ha afirmado que es una bendición llegar al final del día con el cansancio que demuestra que el Señor cuenta con la propia debilidad. Así, se ha proclamado: "Benditos nosotros, si el final de cada día nos sabemos más pequeños al comprobar la grandeza del amor infinito del señor". Finalmente, San Juan de Ávila invita a detenerse en la mirada de Jesús hacia los demás, que siempre "derrocha misericordia". Esta mirada, que "[no da nunca a nadie por perdido]", es una llamada a que la comprensión, el cariño y la ternura de Cristo lleguen al mundo. Se ha recordado que el sacerdote debe estar siempre con su pueblo: "[unas veces detrás para acompañar a los rezagados, otras delante señalando el camino y siempre en medio]". Con este telón de fondo, se ha invitado a los queridos hermanos sacerdotes a "[renovar las promesas sacerdotales]" con la misma mirada de Cristo. "Digamos sí con confianza ilimitada al señor, pues él se nos da sin reservas", fue la exhortación final, poniendo a la Virgen María como modelo de una mirada pura que permite ver la bondad en cada persona.

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