COPE
La iglesia de San Antonio de Avilés repartirá este Viernes Santo cruces de madera de olivo fabricadas y bendecidas en Tierra Santa. Esta iniciativa se enmarca en la conmemoración del 800 aniversario de la muerte de San Francisco, fundador de la orden que regentó el templo durante décadas. La Orden Franciscana Seglar ya ha querido sumarse a las celebraciones de Avilés con la donación de la nueva imagen de Jesús Cautivo al templo. Ahora, la Iglesia de San Antonio también suma este recuerdo en un año importante para la tradición franciscana. Los crucifijos han sido elaborados a mano por cristianos en Belén, como una forma de ayudar a su financiación, y posteriormente bendecidos por los Padres Franciscanos de la ciudad. La cruz representa el emblema de la custodia franciscana de Tierra Santa, conocida como la cruz de Jerusalén, que es una cruz griega con cuatro cruces más pequeñas a su alrededor según ha explicado el cura de San Antonio, Don Luis, en COPE Avilés. Sin embargo, no todas las cruces han llegado a tiempo. A causa del conflicto bélico, parte del envío se encuentra retenido en la frontera. "Esa es la mínima preocupación, el problema lo tiene la gente que está muriendo allí", ha comentado el párroco, quien ha pedido paz para la región. De momento, la iglesia dispone de 200 cruces para repartir el Viernes Santo. Para aquellos fieles que no consigan la suya, el párroco ha asegurado que se apuntará su nombre para entregársela en cuanto llegue el resto del pedido. Esta iniciativa se suma al éxito de la nueva imagen de Jesús Cautivo, que procesionó por primera vez este Lunes Santo. La acogida ha sido unánime y se ha percibido con la gran cantidad de gente que salió a las calles y la expectación generada. El objetivo era conseguir "una imagen expresiva, sencilla, que no necesitara explicación, que al verla ya conmoviera, ya transmitiera el mensaje", un propósito que, según el párroco, se ha cumplido siguiendo el espíritu de San Francisco. Estos acontecimientos reflejan el auge que vive la iglesia de San Antonio en los últimos años. Tras un período de desilusión por la marcha de los padres franciscanos, el trabajo del anterior párroco, don Ángel Llano, sentó las bases de una recuperación que ahora continúa con nuevas iniciativas y proyectos. El fin último, según explican desde el templo, es que la gente se sienta en su casa y la comunidad esté al servicio de lo que los fieles necesitan.
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