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Así nacen los coches del futuro: de la nube a la carretera
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Así nacen los coches del futuro: de la nube a la carretera

La simulación avanzada y los gemelos digitales están transformando el diseño automotriz. AMD, Microsoft y Siemens impulsan un nuevo modelo de desarrollo que permite «probar» vehículos definidos por software antes de que existan físicamente. Durante décadas, diseñar un coche significaba empezar por el metal: prototipos, pruebas en pista, ajustes mecánicos y un largo proceso de validación. Hoy, ese orden se ha invertido. Los vehículos del futuro nacen primero en la nube. Antes de que una sola pieza se fabrique, ya han recorrido miles de kilómetros virtuales, han probado sus sistemas de seguridad y han afinado su software en un entorno completamente digital. Este cambio de paradigma se conoce como enfoque shift-left: adelantar las pruebas y validaciones a las primeras fases del diseño. Y está transformando la industria automotriz a una velocidad inédita. AMD, uno de los grandes fabricantes mundiales de chips, ha unido fuerzas con Microsoft y Siemens para acelerar esta revolución en los llamados vehículos definidos por software (SDV, por sus siglas en inglés). «Al llevar la pila automotriz de AMD a Microsoft Azure y colaborar con Siemens, buscamos ayudar a los desarrolladores a aplicar el enfoque shift-left, reducir riesgos y acelerar el tiempo de comercialización de los vehículos definidos por software», explica Yousef Khalilollahi, vicepresidente corporativo y director general de AMD. Su mensaje es claro: el coche del futuro se programa antes de ensamblarse. La clave de este salto tecnológico está en la simulación avanzada y los gemelos digitales. Gracias a la nube, los fabricantes pueden recrear un vehículo completo —desde sus sistemas de seguridad hasta el panel de instrumentos— y someterlo a pruebas que serían imposibles o demasiado costosas en el mundo físico. Para hacerlo posible, AMD ha presentado su Virtualized Automotive Stack (VAS), una plataforma que ahora está disponible en las GPUs AMD Radeon PRO V710 y CPUs AMD EPYC dentro de las máquinas virtuales NVads V710 v5-series de Microsoft Azure. Esta infraestructura permite ejecutar cargas de trabajo complejas, como sistemas de infotainment o algoritmos de asistencia a la conducción, en un entorno virtual seguro. La novedad más llamativa es la virtualización anidada, que permite simular sistemas de criticidad mixta —aquellos que combinan funciones de seguridad con otras menos sensibles— sobre un mismo chip, algo esencial en los nuevos vehículos centralizados. «Los fabricantes quieren moverse más rápido con menos riesgo», señala Dayan Rodriguez, vicepresidente corporativo de manufacturing and mobility en Microsoft. «Las nuevas máquinas virtuales NVads V710 v5 de Microsoft Azure, impulsadas por AMD Radeon PRO V710, permiten a los equipos ejecutar cargas de trabajo de criticidad mixta de SDV de forma segura en la nube y comenzar la validación antes». La colaboración con Siemens añade otra pieza fundamental: el entorno de simulación PAVE360, una plataforma de gemelo digital capaz de recrear un vehículo completo a nivel de sistema. Ahora, PAVE360 está integrado con la pila VAS de AMD en Azure, lo que permite escalar simulaciones masivas y acelerar el desarrollo de nuevas plataformas automotrices. «El futuro de los vehículos definidos por software requiere el desarrollo de sistemas automotrices de criticidad mixta impulsados por IA», afirma David Fritz, vicepresidente de sistemas híbridos y virtuales de Siemens. Para él, la combinación de estas tecnologías permite un enfoque integral de gemelo digital que reduce tiempos, costes y riesgos. En la práctica, esto significa que un fabricante puede probar miles de escenarios de conducción, validar el comportamiento de sensores y cámaras, o comprobar la interacción entre distintos sistemas del vehículo sin construir un solo prototipo físico. Y cuando llega el momento de fabricar, gran parte del trabajo ya está hecho. La transición hacia los SDV está obligando a los fabricantes a pensar como empresas de software. La nube se convierte en el nuevo banco de pruebas, y la electrónica de alto rendimiento en el corazón del vehículo. AMD, Microsoft y Siemens quieren ser los proveedores de esa infraestructura. La promesa es tentadora: coches más seguros, desarrollados más rápido y con menos fallos. Pero también implica un cambio profundo en la forma de trabajar de toda la cadena de suministro automotriz. Lo que está claro es que los coches del futuro ya no nacen en una fábrica. Nacen en la nube, viven primero como simulaciones y solo después se convierten en máquinas reales. Y ese cambio, silencioso pero radical, marcará la próxima década del automóvil.

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