Diario de Noticias
Atracos y carcajadas son dos conceptos que parecen incompatibles. Pero está visto que no, tras lo que sucedió hace unos días en un bar de la localidad malagueña de Mijas, donde lo que era un robo con arma pareció una broma, todo el mundo se lo tomó así y el delincuente se marchó sin nada en las manos y después de hacer el ridículo. Surrealista pero cierto.
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