ABC
Este Gobierno tiene la costumbre de amasar un relato, moldearlo, darle brillo y vocearlo para hacer cierta la máxima goebbeliana de repetir una mentira mil veces hasta darle apariencia de verdad. Así, su odio es progresismo; su memoria selectiva, la única democrática; reparación cuando es señalamiento; activismo, su sectarismo; fascista, la mera discrepancia. Quien les escribe no tiene ninguna objetividad. Ni ganas. No hay paño para la calentura moral que siento, el inmenso desprecio que me provocan los villanos con escaño que sacan rédito de una falacia que repiten como infecta salmodia: ETA ha sido derrotada, dicen. No, ETA ha sido asimilada, digo. El matiz, tan cierto como doloroso, se padece a cada visita al norte. Allí uno se sienta... Ver Más
Go to News Site