ABC
La obra teatral de Cristina Clemente y Marc Angelet la convierte en película David Serrano con un guion de sus propios autores y que conserva prácticamente el texto y el sentido original, además de su única localización esencial, la casa en Romanievi, capital de la Laponia finlandesa, en la que vive Nuria con su esposo finlandés Olavi y su hija pequeña. Allí acuden a pasar las Navidades Mónica, hermana de Nuria, y su marido, Ramón, con la ilusión de que su pequeño hijo vea en directo a Papá Noel. Son ganas de viajar teniendo a los Reyes Magos tan cerca. Rápidamente salta el conflicto de un modo banal, la niña le desvela a su primo el gran secreto: no existe Papá Noel, son los padres. Y empieza la cuesta abajo de una situación que, en esos parajes nevados, cada vez se hace una bola más grande y amenaza la paz entre hermanas, la guerra entre cuñados y una ridícula disputa entre lo sensato que es ser finlandés y lo caótico de ser español. Es una comedia y pretende divertirse y divertirnos con su planteamiento, sus situaciones y el tratamiento de personajes y clichés. El envoltorio del asunto es si conviene decir siempre la verdad a los niños (y a los mayores) o si es bueno alentarles la ilusión y la fantasía con patrañas como la de Papá Noel. Aunque dentro del envoltorio están otros aspectos más interesantes sobre la educación, la sinceridad cueste lo que cueste, el respeto al modo de ser de los demás y el roce, sin llegar a choque, entre culturas y formas de ver la vida. En 'Laponia', y gracias al personaje del cuñado, finlandés y 'bocachancla', podemos percatarnos de que hay más puntos en común entre un español corriente y un habitante de Venus que con otro de Laponia. No hay por qué sacar conclusiones propias de esta película, basta con presenciar lo bien que las sacan y manejan sus actores, Natalia Verbeke, Ángela Cervantes, Julián López y Vebjorn Enger, de allí y de pura cepa, que dejan una función más divertida que dramática.
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