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Los bulos de la donación de órganos de Noelia pasan factura al programa de trasplantes | Collector
Los bulos de la donación de órganos de Noelia pasan factura al programa de trasplantes
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Los bulos de la donación de órganos de Noelia pasan factura al programa de trasplantes

Noelia Castillo murió a los 25 años por eutanasia después de una batalla legal de casi dos años contra su padre quien intentaba frenar en los tribunales su decisión. Murió sin donar sus órganos, aunque inicialmente sí quería hacerlo y había pedido información para hacerlo, finalmente no quiso seguir adelante. Todo el proceso siguió escrupulosamente los trámites previstos en la ley y casi pasó desapercibido hasta que días antes de su muerte la joven decidió conceder en exclusiva una entrevista en televisión. Y entonces su historia se convirtió en debate nacional y con ella aparecieron muchos de los bulos que han estado alimentando las redes sociales estos días. Algunos se olvidarán, pero otros pueden dejar un daño irreparable, como los que se lanzaron en torno a la donación de órganos. En la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), el organismo que tiene como función coordinar y fomentar la donación y el trasplante de órganos, hay mucha preocupación por la factura que puede pasar el caso de Noelia. Desde el anuncio de la muerte de la joven, en la organización se han recibido numerosas llamadas de personas que se identificaban como donantes y anunciaban que iban a dejar de serlo. También han recibido algunas de apoyo, pero sobre todo pesa la dureza con la que se ha tratado en redes sociales todo lo que tenía que ver con una posible donación que nunca se llegó a producir. «La donación depende de la confianza y se están vertiendo acusaciones gravísimas que pueden costar vidas. Si se reduce la donación habrá un impacto en la lista de espera de personas que esperan un trasplante. No se puede generar una sospecha con el proceso para expresar un desacuerdo con la eutanasia», lamenta Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT. Se acusó, por ejemplo, a los médicos de intentar coaccionar a la joven para que donara sus órganos. Incluso se dijo que la eutanasia de Noelia no podía suspenderse porque los órganos ya estaban comprometidos para ser donados. Ambas afirmaciones son falsas porque tanto la voluntad de donar como la de morir por eutanasia se puede revocar en cualquier momento , hasta el último instante. Tampoco los órganos de una donación están previamente adjudicados y se distribuyen en función de una lista de espera, ordenada por la gravedad del enfermo y la compatibilidad de tejidos y órganos. Abogados Cristianos, la asociación que ha llevado la defensa del padre, ha participado en la transmisión de los bulos. La presidenta de la fundación, Polonia Castellanos, aseguró en una entrevista que el hospital «presionó para hacer la eutanasia porque ya tenían sus órganos comprometidos». Después matizó en su cuenta de X que son firmes defensores de la donación de órganos, aunque pidió abrir un debate por la transparencia de estos procesos. Los ataques no han terminado. Este martes han decidido presentar una denuncia ante un juzgado de Barcelona contra la médico que tramitó la eutanasia de Noelia Castillo por un presunto delito de prevaricación. En un comunicado, la fundación apunta ahora que la doctora se habría encontrado ante un «conflicto de intereses» porque ejercía, simultáneamente, como coordinadora de trasplantes en el Consorci Sanitari Alt Penedès-Garraf mientras actuaba como facultativa responsable en el proceso de eutanasia. Sin embargo, la coordinación de trasplantes encargada del proceso estaba a cargo de otro profesional distinto en otro hospital. El centro sanitario donde murió Noelia tampoco tenía permisos para la extracción de órganos, recuerda la Organización Nacional de Trasplantes. En el caso de que la joven hubiera querido donar sus órganos nunca habría podido fallecer en ese hospital. Uno de los requisitos para donar durante una eutanasia es que la ayuda a morir se preste en un hospital y que este esté acreditado. La donación solo es posible si se muere en un centro sanitario porque los órganos y tejidos se deteriorarían. En algunos casos en los que los pacientes desean morir en su hogar o en algún lugar con el que tengan una especial conexión, se les facilita una sedación para que ese sitio sea su última visión antes de morir y se les traslada sedados posteriormente a un hospital acreditado para cumplir su deseo de donar sus órganos.

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