Diario CÓRDOBA
El jet lag social español sigue más vivo que nunca. Según Núria Marrón, nuestro país tiene el doble de personas trabajando a las 20.00 horas que el resto de Europa. Esa anomalía refleja una desincronización estructural que afecta a la productividad, la conciliación y el bienestar colectivo. Durante años se ha asumido que permanecer más tiempo en la oficina es un indicador informal de implicación y de profesionalidad. Sin embargo, esa asociación resulta cada vez más difícil de sostener. Las evidencias apuntan a que jornadas más largas no implican necesariamente mayor productividad. En muchos casos, las erosionan.
Go to News Site