El Periódico Extremadura
Una charla de ascensor puede ser tan confusa e inesperada como una pelea. Empieza de manera abrupta, dura un instante y recuperas la consciencia cuando aparece el dolor. Por motivos que desconozco, una de ellas se repite con frecuencia en mi vida: ¿Eres de Extremadura, eh? Ay, qué bonita, no me la esperaba así, y qué verde la zona norte, vaya comida y qué gente más amable. Pasamos una noche en el parador de Plasencia de camino a Cádiz.
Go to News Site