El Periódico Extremadura
Al mismo tiempo que leo y me estremezco con los titulares de que las piezas claves de Adamuz siguen sin analizar dos meses después y de que otros 62 etarras podrán beneficiarse del tercer grado encubierto, me río – felicíteme, si es tan amable, amigo lector por ser capaz de hacer dos cosas a la vez- con la breve peripecia delincuencial en la tele de ese ladrón de pacotilla que ha entrado en un bar cubierto con un casco y con un enorme machete con el que golpeaba el mostrador al grito de ¡money, money! sin conseguir más botín que las risas y burlas del camarero y los clientes. Abatido se ha ido el hombre, pero al menos me ha arrancado unas carcajadas para contrarrestar el amargor en la boca de la actualidad nacional.
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