Cope Zaragoza
El sector turístico de Barcelona ha lanzado una seria advertencia ante la duplicación de la tasa turística en la ciudad. El presidente de Turisme de Barcelona, Jordi Clos, ha calificado la medida de “muy doliente” y una “barbaridad” durante su intervención en el programa “Herrera en COPE Cataluña”. En una conversación con el periodista José Miguel Cruz, Clos ha sostenido que este incremento desmesurado resta competitividad a la ciudad frente a otros grandes destinos europeos y amenaza con disuadir la llegada de visitantes, especialmente la del turismo de negocios y congresos. Con la nueva normativa, el sobrecoste para los visitantes es notable. Clos ha explicado que una pareja alojada en un hotel de cuatro estrellas pasará a pagar 25 euros diarios solo en concepto de este impuesto municipal. “Eso es un disparate”, ha afirmado, argumentando que esta cifra sitúa a Barcelona en una posición de clara desventaja en un momento clave para la captación de visitantes. La subida afecta a todo tipo de viajeros, desde los que acuden por ocio hasta los que lo hacen por negocios o para asistir a ferias y congresos, un sector estratégico para la ciudad. Al comparar la situación con otras capitales europeas, la diferencia resulta alarmante. Madrid no tiene tasa turística, mientras que Roma cobra 7,5 euros, París 8 euros y Atenas 10 euros. Otros destinos de primer nivel como Viena aplican un 3,2% sobre la factura del hotel, Lisboa cobra 4 euros, y ciudades como Londres o Múnich no tienen este tipo de gravamen. La única ciudad que supera a Barcelona es Ámsterdam. “Que nuestra tasa sea el doble que la de Roma es una barbaridad”, ha sentenciado Clos, quien considera que el impuesto debería tener un tope para no desincentivar las visitas y poner en riesgo la competitividad del destino. Uno de los segmentos más perjudicados, según ha advertido el presidente de Turisme de Barcelona, es el turismo de reuniones, incentivos, congresos y exposiciones (MICE). Este es un perfil de visitante de alto valor por el que Barcelona está apostando fuerte para desestacionalizar la demanda, pacificar la ciudad y atraer un mayor gasto. Clos ha puesto un ejemplo claro para ilustrar el impacto de la medida: un asistente a un congreso de tres días en un hotel de cinco estrellas deberá abonar casi 100 euros adicionales solo en impuestos. El incremento para esta categoría de lujo es de 7,50 euros por noche, elevando la tasa total a más de 30 euros diarios por persona. Esta situación, ha advertido, provoca que Barcelona pierda atractivo para la organización de grandes eventos internacionales frente a competidores directos como Madrid. “El mismo congreso aquí o allá”, con precios de hotel similares, tendrá una diferencia sustancial por la tasa, un factor que “cuando se mira en grandes cifras, es un tema importante”. El presidente de la entidad ha contrastado la medida con las estrategias de otras ciudades: mientras la capital española “está luchando por la Fórmula 1”, atrayendo eventos que movilizan a miles de personas, Barcelona aplica políticas que, en su opinión, penalizan la llegada de visitantes de alto poder adquisitivo. Jordi Clos ha recurrido a la conocida metáfora de “matar a la gallina de los huevos de oro” para describir el riesgo de la decisión. Ha recordado que el turismo representa el 14% del PIB de Barcelona, un sector que genera 36.000 empleos directos solo en el ámbito hotelero y hasta 120.000 puestos de trabajo indirectos. En su opinión, la subida impositiva es una “mala decisión política no pensada”, basada en la premisa errónea de que “el turismo lo aguanta todo, y no es verdad”. En este sentido, ha advertido de que “habrá que pagar las consecuencias a futuro” si no se reconsidera la medida. Finalmente, el presidente de Turisme de Barcelona ha señalado que la tasa no solo afecta a los visitantes internacionales, sino también a los propios catalanes que, por cualquier motivo, deciden alojarse en un hotel de la ciudad. La medida contradice los esfuerzos que el propio sector está realizando para elevar el perfil del turista y atraer a un visitante más enfocado en la cultura, la gastronomía o los negocios. “Estamos jugando” con un sector que ha costado “muchos años de trabajo y esfuerzo conseguir”, ha concluido.
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