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La aplicación MiDNI entrará en vigor de manera oficial en España este jueves, 2 de abril de 2026. Desde esa fecha, los ciudadanos tendrán derecho a identificarse presencialmente con el DNI digital en el teléfono móvil, que gozará de plena validez jurídica para trámites cotidianos. Sin embargo, la Junta Electoral Central ha determinado que no podrá utilizarse para votar en elecciones presenciales. La polémica surgió después de que la Junta Electoral Central decidiera no admitir la aplicación MiDNI como método de identificación para votar. Según explica Mario Yañez, experto en tecnología de La Linterna, esta decisión se basó en "dudas sobre la solidez técnica del sistema" planteadas por expertos en identidad digital. El debate se centra en que la simple visualización de datos en la pantalla de un móvil no es suficiente para garantizar una autenticación segura en un proceso tan sensible como unas elecciones. Yañez señala que es necesaria una verificación más sólida para evitar posibles fraudes. El experto aclara que, en un contexto electoral, "no basta con que una identidad parezca correcta en pantalla, hace falta tener una verificación, lo que se llama robusta, que sea trazable y resistente y muy importante a las suplantaciones". El riesgo principal es que, sin una comprobación criptográfica o una validación en tiempo real, "alguien pueda hacerse pasar por otra persona con más facilidad de la deseable". Para activar la aplicación, el proceso es muy seguro. El ciudadano debe vincular su DNI a su número de teléfono móvil identificándose previamente con su certificado digital a través de Cl@ve o de forma presencial en una comisaría. Este paso es fundamental para asegurar que solo el titular pueda crear la versión digital de su DNI en su móvil. La app genera códigos QR temporales firmados por la Policía Nacional con tres niveles de información, permitiendo al ciudadano mostrar solo los datos necesarios para cada trámite. Sin embargo, Yañez apunta que el sistema sería "completamente fiable de verdad si en las mesas electorales dispusieran de un mecanismo que leyera y contrastara el QR con los datos del registro central en tiempo real", algo que no sucede actualmente. Este mes se cumple el 20 aniversario de la implantación en España del DNI electrónico, que supuso la integración del Documento Nacional de Identidad en la transformación digital de la Administración española. Mario Yañez aclara la confusión entre el DNI electrónico y la app MiDNI. El DNI electrónico es el certificado digital alojado en el chip del DNI físico (versión 4.0), que se usa con un lector de tarjetas para trámites online y firma de documentos. En cambio, la aplicación MiDNI "es una réplica digital del DNI físico que llevamos dentro del móvil", diseñada para la identificación presencial. La gran utilidad de MiDNI es que protege la privacidad y simplifica trámites como registrarse en un hotel, alquilar un vehículo o recoger un paquete sin necesidad de entregar el documento físico. Aunque ya se podía usar, se ha fijado un periodo transitorio de 12 meses para que empresas y administraciones adapten sus sistemas para poder leerlo correctamente. En España ya existen aplicaciones similares. La más conocida es MiDGT, de la Dirección General de Tráfico, que permite llevar el permiso de conducir y la documentación del vehículo en el móvil. Su éxito se debe, en parte, a que la Guardia Civil "sí tiene un lector de esos QRs y, por lo tanto, puede verificar los datos correctamente". También existe la plataforma Cl@ve, un sistema de autenticación para acceder a servicios públicos. La tendencia, según Yañez, es clara: avanzar hacia una identidad digital unificada en el móvil que sirva como una "credencial reutilizable, segura y verificable". Un objetivo alineado con el proyecto europeo eIDAS 2.0, que busca facilitar procesos como abrir una cuenta bancaria o demostrar la mayoría de edad de forma estandarizada y segura en todo el territorio.
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