Cope Zaragoza
¿Qué tal, cómo va este Miércoles Santo? ¿Preparado para coger carretera y manta? De entrada ya te aviso que la manta, así en general, falta no te va a hacer. En cuanto a la carretera, la carretera ya es otra cosa. Porque un clásico de estos días son, también, los atascos. ¿Qué hora es la mejor para salir? Si lo supiera, no estaría aquí. Lo que sí te puedo decir es que, como tú, otros 10 millones de personitas van a coger el coche entre las tres de esta tarde y el lunes. Así que salgas cuando salgas, paciencia y sobre todo con calma. Por cierto, si vas a coger el coche, lo otro que te interesa es el precio de los combustibles. Ahora mismo, de media, el litro de gasoil está a 1,80 euros; el de gasolina, roza los 1,60 euros. Hoy, por cierto, el barril de petróleo, el de Brent, cotiza por debajo de los 100 dólares. Las bolsas también se han animado después de que Trump haya dicho esta noche que espera terminar con la guerra en Irán en 2-3 semanas. Y, a la espera de lo que diga en la declaración anunciada para esta noche con ese “anuncio importante” que ha anticipado la Casa Blanca, de entrada, en una entrevista al diario británico The Telegraph, lo que ha dicho es que está considerando seriamente sacar a EE.UU. de la OTAN. Ahora mismo, lo que tenemos son precios altos de gasolina y gasoil y motivo más que suficiente para pensarte coger el coche más de la cuenta. Pero, por si eres de carácter derrochador y no tenías pensado echar el freno, no te preocupes, que la UE lo hace por ti. El comisario europeo de Energía, Dan Jorgesen, explicando la receta que todos los europeos deberíamos empezar a aplicar para ahorrar una energía que ahora mismo no falta, pero que en el caso de que la guerra de Irán se alargue, puede que sí. La receta es esa: Potenciar el teletrabajo, que siempre evita desplazamientos, invertir en instalaciones más eficientes que permitan ahorrar energía y hasta poner límites a los conductores. Por ejemplo, reducir 10 km por hora la velocidad en autopistas (aquí en España el límite se quedaría en 110 km/h) o buscar fórmulas para evitar aglomeraciones en ciudades grandes, por ejemplo, establecer una circulación alterna según las matrículas al estilo de lo que se hacía cuando se activaban protocolos de contaminación. Y luego está lo de evitar el avión especialmente para trayectos cortos —en esto, el Gobierno lleva ventaja— ya. Aprobó una ley que contempla estudiar cómo se pueden reducir los vuelos domésticos que tengan alternativa en tren y duren menos de 2 horas y media y, en teoría, antes de junio nos deberían contar qué sale del estudio. Y todo esto tan eco, tan respetuoso y tan guay que en la teoría suena muy bien..., pero en la práctica... En la práctica, lo que tenemos es resignación ante un tren que genera más dudas que certezas. Y, que a veces, da más problemas que soluciones. Con reducciones de velocidad, con tramos cortados sin fecha de restablecimiento -algunos en tramos tan fundamentales como el AVE Madrid-Málaga en plena Semana Santa-, con averías, con anulaciones y, sobre todo, con una imagen que se ha dañado tanto, especialmente después de la tragedia de Adamuz, que ha hecho que haya gente que prefiera, otra vez, coger el petate y pegarse una paliza en el autobús. El uso del transporte público, haya o no guerra, tengamos o no un panorama energético complicado, es una buena opción. Siempre, eso sí, que funcione".
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