La Jornada
La identidad, la violencia sexual, las migraciones y la preocupación por la naturaleza son temas que María Ezcurra, artista mexicano-canadiense, nacida en Argentina, ha desarrollado en su obra, como se puede apreciar en Líneas de fuga, primera exposición retrospectiva de su trabajo de dos décadas abierta en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG). La muestra reúne piezas claves de su producción, que se caracteriza por el empleo de textiles, ropa y materiales reciclados como una herramienta estética y política. Las obras comprenden instalación, escultura, dibujo y fotografía.
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