La Jornada
El 2 de octubre de 2003, Sergio Gómez Chávez descubrió un túnel, “una cueva sagrada”, con más 100 metros de longitud y 15 metros de profundidad bajo el Templo de la Serpiente Emplumada en la zona arqueológica de Teotihuacan, en el Estado de México. La exploración arqueológica ha arrojado desde entonces “350 mil invaluables y extraordinarios objetos, así como 14 pelotas de hule, probable evidencia de la práctica del juego de pelota en el sitio prehispánico”.
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