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El partido más violento de la historia: la final que terminó con golpes salvajes, detenidos y largas inhabilitaciones | Collector
El partido más violento de la historia: la final que terminó con golpes salvajes, detenidos y largas inhabilitaciones
El Plural

El partido más violento de la historia: la final que terminó con golpes salvajes, detenidos y largas inhabilitaciones

Hay partidos que se recuerdan por un gol, una remontada o una actuación legendaria. Y luego está la final de la Copa Intercontinental de 1969 entre Estudiantes de La Plata y el Milan, que quedó grabada en la memoria colectiva por motivos mucho más oscuros: agresiones constantes, expulsiones, futbolistas ensangrentados, detenciones al terminar el encuentro y una reacción institucional que convirtió aquella noche en uno de los episodios más infames que ha conocido este deporte. La ida, disputada en San Siro, ya había dejado la eliminatoria muy cuesta arriba para el conjunto argentino. El Milan ganó 3-0, así que Estudiantes necesitaba una noche casi perfecta en la vuelta para obrar el milagro. Pero lo que sucedió en La Bombonera estuvo muy lejos de cualquier épica deportiva. El equipo dirigido por Osvaldo Zubeldía ganó 2-1, un resultado insuficiente para remontar, mientras el Milan resistía en medio de un clima de violencia descontrolada que acabaría eclipsándolo absolutamente todo. Una batalla más que un partido La dimensión del escándalo se entiende mejor al recordar cómo fue descrito en su momento. La propia prensa argentina habló de "vergüenza nacional", de "la página más negra del fútbol argentino" y de una auténtica "apología de la brutalidad y la locura". No eran exageraciones nacidas del calentón posterior: las imágenes y los relatos de aquella noche muestran un encuentro que se fue convirtiendo, minuto a minuto, en una sucesión de agresiones y represalias mucho más cercana a una batalla que a una final internacional. Uno de los episodios más recordados fue el sufrido por Néstor Combín, delantero del Milan, argentino nacionalizado francés. El atacante terminó ensangrentado y con un ojo hinchado después de recibir un brutal codazo de Ramón Aguirre Suárez, una de las acciones más salvajes de aquella final. La escena se convirtió en una de las imágenes icónicas del partido y en el símbolo más evidente de que el choque había cruzado todos los límites posibles. Pero no fue el único incidente. Eduardo Luján Manera fue expulsado por golpear a Gianni Rivera, mientras que el guardameta Alberto Poletti también protagonizó varias acciones muy agresivas. Tras el gol del Milan, Poletti lanzó un pelotazo a Pierino Prati y, al final del partido, trató de irse a por Giovanni Lodetti para agredirle. Años después, el propio Poletti llegó a reconocer en un documental que pateó por la espalda a un rival cuando este estaba en el suelo, una confesión que resume hasta qué punto aquella noche se desbordó por completo. El final más insólito: cárcel tras el pitido Lo más extraordinario es que el escándalo no terminó con el silbatazo final. La gravedad de lo ocurrido fue tal que tres jugadores de Estudiantes Poletti, Luján Manera y Aguirre Suárez fueron detenidos y pasaron 30 días en la cárcel de Devoto, una consecuencia absolutamente excepcional en la historia del fútbol de élite. La orden se produjo en el marco de un decreto firmado por el dictador Juan Carlos Onganía, lo que convirtió la resaca de aquella final en...

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