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Jared Kushner habla tan bajo que sus interlocutores tienen que inclinarse para oírlo. Mide 1,85, viste trajes oscuros, es delgado. Apenas gesticula. En el primer mandato de su suegro fue el 'yernísimo' florero: un treintañero con pinta de becario al que Trump puso a resolver la paz en Oriente Medio como quien encarga a su cuñado que arregle el grifo. Le llovieron las burlas. El comediante John Oliver lo describió como «un maniquí de Zara al que alguien enchufó por error». En los pasillos del ala oeste lo llamaban 'el Ghost Boy', el niño fantasma. Ya nadie se burla. Ahora, en el segundo mandato, Kushner es el negociador de facto de la política exterior norteamericana: ha cerrado el alto el... Ver Más
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