Cope Zaragoza
El caso Asunta vuelve a la actualidad ante la posibilidad de que Alfonso Basterra, condenado a 18 años de cárcel por el asesinato de su hija, pueda disfrutar de su primer permiso penitenciario. Tras doce años y medio en prisión, su salida, que se prevé corta, está en el aire por el recurso de la Fiscalía de Salamanca y un informe desfavorable de la junta de tratamiento de la prisión. El juez que instruyó el caso, José Antonio Vázquez Taín, ha analizado la situación en 'La Tarde' de COPE. El magistrado Vázquez Taín ha explicado que la junta de tratamiento de la prisión de Topas (Salamanca) considera que Basterra no está preparado para la reinserción. El principal motivo es que sigue "declarando su inocencia" y "se niega a participar en ninguno de los cursos" de tratamiento que se le ofrecen. Esta actitud, según el juez, dificulta el diseño de un plan para su reincorporación a la sociedad. Sin embargo, el juez de vigilancia penitenciaria debe valorar otros aspectos, como los derechos del recluso. "Este señor lleva 12 años y 6 meses, ha cumplido ya dos terceras partes de la pena holgadas", ha recordado Taín. Por ello, la justicia debe empezar a valorar la concesión de oportunidades para que el condenado no cumpla hasta "el último día en prisión". Vázquez Taín ha señalado que estos permisos iniciales sirven para evaluar la reacción del preso. "Hay que ver cómo reacciona, cómo vuelve a prisión", ha comentado, añadiendo que la duración de su condena cumplida está "dentro de la naturalidad", en comparación con otros casos más "escandalosos". El crimen que conmocionó a España comenzó el 21 de septiembre de 2013, cuando Alfonso Basterra y Rosario Porto denunciaron la desaparición de su hija Asunta, de 12 años. A la 1:30 de la madrugada del día siguiente, su cuerpo fue hallado en una pista forestal de Teo (A Coruña), dando inicio a la Operación Nenúfar. El nombre de la operación, según ha desvelado el propio Vázquez Taín, se debió a la trágica imagen de la niña en la noche. "Parecía como una flor de Nenúfar colocada en medio de un estanque de lodo", ha relatado. El juez ha confesado que encontrar el cadáver de un menor es "lo más desagradable que puede ocurrir en la profesión", pero que la prioridad es centrarse en el trabajo. La autopsia determinó que la pequeña había muerto por una intoxicación de lorazepam y por asfixia. Los padres se convirtieron en los principales sospechosos. Durante la investigación se concluyó que la asfixia se produjo en el suelo, ya que la niña presentaba hematomas en la espalda, producto de convulsiones instintivas. Un jurado popular declaró por unanimidad a ambos padres culpables del asesinato, y fueron condenados a 18 años de prisión. Meses después, el Tribunal Superior de Galicia corrigió parcialmente la sentencia, estableciendo que fue la madre quien asfixió a la niña, pero dentro de un "plan concertado acordado entre los 2 para eliminar a la pequeña". Para el juez Taín, la sentencia fue justa: "Son los 2 padres, los 2 tienen que responder igual". Uno de los motivos que se han publicado para la solicitud del permiso de Alfonso Basterra es su deseo de ver a su actual novia, a la que habría conocido por correspondencia mientras estaba en prisión. El juez Vázquez Taín ha confirmado que este tipo de situaciones "no es infrecuente" en los centros penitenciarios. En este sentido, y hablando en términos generales, el magistrado ha alertado sobre un fenómeno "muy contradictorio" que preocupa a los juristas: "Muchos maltratadores conocen a sus nuevas víctimas en los carteos dentro de prisión". Sobre las condiciones del permiso, Taín ha aclarado que, al ser tan corto, el recluso no lleva pulsera de localización. Las principales obligaciones son cumplir el horario de salida y regreso, y volver "en perfecto estado", es decir, sin síntomas de haber consumido alcohol o drogas y sin introducir objetos prohibidos en la cárcel.
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