Vanguardia
Este cuadro de la ciudad, donde le sugiero dejar (por favor) en los estacionamientos cercanos su auto. Subiendo por la de Allende, pasando el Paseo Capital, verás una puerta con unas luces de foquitos de colores, con unas vitrinas que dan a la calle, con panecillos que te invitan a un buen café y pasar al mundo mediterráneo de Távola, donde la filosofía de Memo —uno de sus propietarios— es disfrutar de ingredientes frescos, además de una masa madre noble que facilita comer de buenas pizzas.
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