ABC
Un Cristo muerto detrás del naranjo, un palio cian en la cima del mundo, un llanto blanco del cítrico amargo, un antifaz apuntando a las pléyades, un cirio verde apagado... Sevilla. En esta azulidad abstracta y breve, sin azucenas de bronce en la torre, esmeraldas del pecho florecidas, va la muerte en la cruz y en la memoria. Juan de Mesa ha tallado el Gran Poder con la gubia del duende misterioso. La muralla ha mordido a la serpiente que envuelve su corona envenenada, dentellada de almenas al Señor cuando pasa en su mudez por el Alcázar. El silencio da miedo en las esquinas de la calle del ruan y del esparto. Y a unos metros se rompen las cornetas... Ver Más
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