La Opinión de Málaga
Ser cofrade implica ser generoso. Es mucho el tiempo y esfuerzo que se regala a las cofradías. Y dinero. Es la entrega por una devoción. De eso saben mucho en las Reales Cofradías Fusionadas, que a lo largo de los años han ido recuperando devociones. Uniéndose para salir de la nada. Crecer sin miedo a equivocarse, porque sabían que estaban en el camino correcto. Han pasado 135 años desde la primera fusión, a la que irían siguiendo otras hasta llegar a la actualidad. Son diferentes, con carismas opuestos, pero un mismo tesón. Este Miércoles Santo han demostrado los frutos de este esfuerzo común, con cuatro devociones en la calle que resumen la Semana Santa de Málaga: Azotes, Exaltación, Ánimas y el Mayor Dolor.
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