ABC
El Observatorio para la Atención de Víctimas de Accidentes del Ministerio de Transportes, que debería estar atendiendo a los afectados por la tragedia de Adamuz y depende de la responsabilidad de Óscar Puente, se ha convertido, según publica este periódico, en un organismo inoperante. La burocracia, la falta de liderazgo y lo que parece un preocupante desinterés pesan sobre una institución que no está a la altura de las circunstancias. Transportes queda señalado por un nuevo desaire a las víctimas de un accidente ferroviario y se sitúa en el centro de las críticas tras una gestión deficiente del mantenimiento de las infraestructuras. Mientras las investigaciones sobre los posibles fallos que habrían provocado el siniestro aún no han aclarado aspectos esenciales, los afectados siguen hallando obstáculos administrativos en un organismo creado precisamente para protegerlos. La atención a las víctimas exige eficacia, respeto y responsabilidad institucional. Cuando el Estado falla en ese deber, no solo se agrava el daño causado, sino que se resiente la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.
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