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Cómo ahorrar combustible mientras conduces durante estas vacaciones
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Cómo ahorrar combustible mientras conduces durante estas vacaciones

La primera señal de alerta llegaba este mismo martes, en plena Semana Santa, cuando la Comisión Europea pedía a los países que se preparasen ante una posible disrupción prolongada del suministro energético y a actuar de forma conjunta para garantizar el abastecimiento de petróleo y productos refinados en la UE . Esta opción parecía lejana, pero la prolongación de la guerra en Irán nos coloca en el peor escenario. Y entre las medidas de ahorro, Bruselas insta a actuar con el combustible. Cada usuario puede realizar los movimientos que considere oportuno, pero hay una serie de acciones que consiguen rebajar el gasto en combustible más aún en un contexto marcado por los elevados precios y una rebaja del IVA que se dejó notar en los días posteriores al decreto anti-crisis, pero que ya va encadenando subidas, sobre todo del diésel, en las estaciones de servicio. De hecho, Bruselas anima a los países de la UE a promover medidas de ahorro de la demanda como «herramienta esencial», especialmente en el transporte, en línea con el plan de diez puntos de la Agencia Internacional de la Energía para reducir el consumo de petróleo. Esto es lo que puede hacer cada conductor para ahorrar por su propia cuenta. Reducir velocidad. La conducción eficiente no es solo un lema de muchas marcas de vehículos, sino una forma de manejar un coche que consigue ahorros sustanciales. Por ejemplo, rebajar la velocidad media de un trayecto desde los 120 kilómetros por hora (km/h) a los 100 km/h puede suponer un ahorro en carburante de entre un 15% y un 20%. Es decir, en vez de gastar un depósito de 90 euros, podemos consumir 75 euros para ese conductor. Mejor marchas largas. El gasto de combustible también se reduce de forma drástica con la tendencia a conducir en la marcha más larga posible, incluso en ciudad respetando los límites. Los motores actuales permiten y responden bien aunque circulemos en marchas largas a muy bajas revoluciones con el motor muy desahogado y consumiendo lo mínimo. Aire acondicionado. Ajustar la temperatura de los sistemas de refrigeración -o en su caso calefacción, siempre que sea en sistemas automáticos- también implica una reducción de combustible. Ocurre lo mismo que con el aparato de casa: a menos temperatura, mayor consumo de diésel o gasolina. Ojo al peso. No podemos prescindir de viajeros, pero lo que sí pueden hacer los conductores es evitar un peso exagerado del equipaje que lleven en su vehículo. O deshacerse de elementos que limiten la aerodinámica del coche, como los soportes para bicicletas y otros enseres. Aquí también se ahorra combustible.

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