Diario CÓRDOBA
«Padre, me muero de tristeza», fueron, según el capítulo 26 del evangelio de Mateo, las palabras que Jesús de Nazaret pronunció en su oración en el huerto de los olivos, muy cercano a Jerusalén. Me atrevo a afirmar que son las mismas palabras que ha debido pronunciar Noelia Castillo desde los 15 años hasta la edad de 25, momento en el que ha dicho que ya no puede más, que se muere de tristeza, que la ayuden a atrevesar la barrera del espacio y del tiempo.
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