El Periódico Extremadura
Cáceres. Marzo de 1995. Cuando la noche se disfraza de princesa y pachulí, Saturnino Royo Galán se planta una visera que compró en Portugal, se viste de traje y corbata y sale a recorrer las calles de la ciudad. Detrás de los ojos lejanos y la sonrisa de niño se esconde este cacereño menudo, mil veces alzador de vuelos como el Ave Fénix, cincuentón extrovertido y servicial, que después de aprender con don Cándido unas "lecciones de cultura general", se echó al mundo y lo conquistó.
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