Diario de Noticias
Cuidar en casa a un familiar con gran dependencia es un acto de amor inmenso, pero también un camino lleno de impotencia. Impotencia porque, por más que una se esfuerce, el sistema no acompaña. Porque las ayudas son mínimas, casi simbólicas, y no permiten contratar apoyos reales. Porque si decides dejar tu trabajo para cuidar, el Estado no reconoce ese cuidado como un trabajo, aunque ocupe cada minuto del día y cada fibra del cuerpo.
Go to News Site