El Plural
La "moderación" de Juanma Moreno se resquebraja. El adelanto electoral en Andalucía apunta a una maniobra calculada para desviar la atención de los ciudadanos sobre los graves problemas con la justicia que cercan al entorno del presidente. La transparencia en San Telmo parece haber dejado paso a una estrategia de muros y silencios. Andalucía asiste a un escenario desconcertante donde las fechas no son casualidad y las omisiones pesan más que las palabras. Con la gestión de la sanidad y la vivienda bajo un suspenso rotundo de la mayoría de la población -según revelan los últimos sondeos-, la pregunta es inevitable: ¿Por qué el presidente corre hacia las urnas mientras echa el cerrojo a los datos del 112 en el trágico accidente de Adamuz? ¿Qué es lo que no nos quiere contar? El calendario de la sospecha: ¿Votar antes de que hable la justicia? Lo decía Gabriel Rufián con esa lucidez ácida que a veces le caracteriza: dos noticias juntas se entienden mejor. En la política andaluza, el calendario se ha convertido en la herramienta de marketing más poderosa del PP, pero también en su mayor delator. Si unimos los puntos, la imagen que resulta no es la de un presidente preocupado por la estabilidad de su tierra, sino la de un estratega tratando de evitar que el fango de presuntas tramas de corrupción manche su campaña electoral. Hagamos memoria reciente, porque la cronología de los hechos es reveladora. El pasado 23 de febrero, Moreno Bonilla aseguraba con solemnidad ante los medios: "Las elecciones serán en junio salvo que ocurra algo anormal". Sin embargo, apenas un mes después, el 23 de marzo, la "anormalidad" se hizo realidad con un adelanto repentino al 17 de mayo. ¿Qué cambió en esos 30 días para que la urgencia democrática se disparara? La respuesta no parece estar en la economía ni en la necesidad de nuevos presupuestos; la respuesta asoma en los pasillos de la justicia. Tal y como han adelantado varios medios como El País, el calendario judicial no miente: los 32 imputados en el "Caso Mascarillas" de la Diputación de Almería empezarán a declarar ante el juez a partir del 28 de mayo y el expresidente de la institución está citado el 26 de junio, 15 días después de que se constituya el Parlamento andaluz. La coincidencia temporal es de una frialdad técnica que asusta: se ha convocado a los andaluces para que voten exactamente once días antes de que comience el desfile judicial. Todo apunta a que se quería que los ciudadanos acudieran a las urnas bajo el influjo del confeti de campaña y no bajo el impacto de los titulares sobre banquillos, presuntas malversaciones y comisiones ilegales en plena pandemia. Es, presuntamente, una maniobra de distracción masiva a la ciudadanía: pedir el voto antes de que la verdad judicial sea un clamor imposible de silenciar en los medios de comunicación. Pero este patrón de opacidad tiene un capítulo aún más doloroso, uno que toca directamente la fibra ética de cualquier...
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