COPE
La historia de Fernando Gutiérrez es la de un giro vital absoluto. Pasó de ser un reportero de guerra que cumplió su sueño profesional cubriendo el conflicto de Gaza a convertirse en misionero en África. Una pregunta que surgió en medio del conflicto le llevó a dejarlo todo para iniciar una nueva vida dedicada a ayudar a niñas embarazadas y a los niños no nacidos en Kenia y Belén. Gutiérrez comenzó su carrera periodística en Melilla, donde cubría la actualidad migratoria. Siempre consideró que el alma de su profesión era "dar voz a los que no tienen voz". Fue allí, al conocer la profunda fe de los jóvenes africanos que llegaban a la frontera, donde comenzó su cambio interior, una experiencia que le llevó a dejar su trabajo para ir a Calcuta a hacer lo que él mismo describió como un "máster en pobreza y felicidad". Años más tarde, en 2014, cumplió su sueño de cubrir un conflicto armado desde dentro como reportero en Gaza. Sin embargo, la experiencia de ver "lo mejor y lo peor del ser humano" no le trajo la satisfacción que esperaba. En su lugar, una pregunta se instaló en su corazón: "¿qué me quiere decir Dios con todo esto que estoy viviendo?". Esa duda fue el detonante definitivo que le impulsaría a cambiar de vida. Fernando explica que en las sociedades desarrolladas nos hemos perdido "en el desarrollo, en la tecnología, en el consumismo", mientras que África te devuelve a lo esencial. "Lo que África te devuelve es a la humanidad", reflexiona, señalando que la gente suele llegar al continente con la intención de ayudar, pero al final descubre que "los que le han cambiado la forma de ver y de vivir... son ellos". Desde hace siete años, Fernando vive en Kenia, donde ha fundado la misión Mary's Children para acompañar a niñas embarazadas en situación de pobreza y soledad. Citando a la Madre Teresa, afirma que "la mayor pobreza del mundo... es la soledad y el sentirse solos y no queridos". Esta convicción es el motor que impulsa su labor humanitaria. Su misión se ha expandido con la creación de un "santuario de vida" en Belén para recordar a los no nacidos, y ya existen proyectos en Uganda y Madrid. El objetivo final, asegura, es llevar "el evangelio de la vida" y la defensa de la dignidad humana a todos los rincones del mundo, desde los no nacidos hasta los ancianos que mueren en soledad.
Go to News Site