Cope Zaragoza
Para aquellos que buscan un plan diferente en Navarra más allá de las rutas de montaña, ha surgido una propuesta de aventura y artesanía. Se trata de El Club de la Forja, una experiencia ubicada en la localidad de Bearin, a solo cinco minutos de Estella, donde los participantes pueden forjar su propia arma en un taller de cinco horas. Al frente de esta iniciativa está Cristina Bea, quien guía a los asistentes en la creación de hachas, espadas y cuchillos que, al finalizar la jornada, se llevan a casa. La idea de negocio surgió de una afición personal de su fundadora. Cristina Bea era diseñadora gráfica, pero un pequeño curso de forja despertó su curiosidad. "Empecé un poco con curiosidad, hice una pequeña experiencia [...] y ahí me picó un poco la curiosidad", explica. La inspiración definitiva vino del programa de televisión Forjado a Fuego, que la animó a formarse profesionalmente en la escuela de Ramón Recuero. Este cambio de rumbo la llevó a abandonar su anterior profesión para dedicarse por completo al metal y al fuego. "Yo era diseñadora gráfica antes, y nada que ver con lo que hago ahora, o sea, cambié totalmente de oficio y poco a poco fui dejando el ordenador y cogiendo más el martillo", relata Bea sobre su transición profesional. La oferta de El Club de la Forja es variada y se adapta a los gustos de los participantes. Durante la experiencia, es posible crear hachas de estilos históricos como un Tomahawk, e incluso réplicas inspiradas en el universo de El Señor de los Anillos. También se pueden fabricar cuchillos funcionales, ya sean de cocina, de campamento tipo Bowie o de estilo vikingo. Para los amantes de las espadas, las opciones van desde una katana hasta un mandoble de doble filo. Para garantizar que la creación del arma se complete en la jornada de cinco horas, el proceso parte de una pieza de acero cortada con láser. "Piensa que en 5 horas nos tiene que dar tiempo", aclara Cristina. Cada tipo de arma tiene un proceso distinto, por lo que las actividades no se mezclan en el mismo día. No se necesita experiencia previa para participar en el taller. Una vez en la forja, los pasos básicos para cuchillos y espadas incluyen forjar la punta, trabajar los biseles de la hoja y dar forma al mango. El montaje final se realiza con epoxi en los cuchillos o con una varilla roscada en las espadas. La jornada incluye un almuerzo para reponer fuerzas y, como obsequio, los asistentes reciben una camiseta. El precio es de 140 euros por personas, mientras que hay un 10% de descuento para grupos de 3 o más personas. La demanda de la actividad es muy alta, con una lista de espera de tres meses. "Los fines de semana, obviamente, es lo que más se llena", comenta Bea. El calendario se abre con antelación, por ejemplo, el 1 de abril para reservar en julio. Los talleres admiten hasta diez personas para hachas y espadas, y ocho para cuchillos, y es posible apuntarse de forma individual, por parejas o en grupo. Según la fundadora, muchos de los clientes son seguidores del programa Forjado a Fuego y se sienten atraídos por el espectáculo del fuego y el metal. El resultado es tan positivo que, según Bea, la experiencia "engancha mucho". "Luego acaban contentísimos pensando que se van a montar una forja en su casa", concluye.
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