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Un historiador revela el menú real de la Última Cena: ni cordero ni en la fecha que se creía | Collector
Un historiador revela el menú real de la Última Cena: ni cordero ni en la fecha que se creía
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Un historiador revela el menú real de la Última Cena: ni cordero ni en la fecha que se creía

El periodista y sociólogo Miguel Ángel Almodóvar, uno de los mayores divulgadores sobre historia de la alimentación en España, ha reconstruido el que sería el menú real de la Última Cena en su libro homónimo "La última cena", ed. Oberón. Su investigación, basada en análisis teológicos como los de Benedicto XVI, desafía la imagen tradicional de esta comida, tanto en su fecha como en sus platos. El primer gran mito que se derrumba es la presencia de cordero. Según Almodóvar, la cena no tuvo lugar en la Pascua judía, sino dos días antes. "De los cuatro evangelistas, el que tiene la razón es Juan", ha explicado el experto, ya que Jesús no seguía el calendario oficial del Templo, sino el de Qumrán. Esto impedía que se sirviera cordero, pues en ese momento "los corderos están gritando, los están sacrificando" en el Templo para la festividad, no antes. La ausencia del animal es clave, ya que el sacrificio del cordero pascual pasa a ser "el sacrificio de Jesús". La cena es, en esencia, una celebración judía hasta que Jesús instaura la Eucaristía. "Hasta la tercera copa, estamos en una cena judía", afirma Almodóvar, momento en el que Jesús establece un "nuevo pacto" con las palabras sobre el pan y el vino. El menú que Almodóvar ha reconstruido se basa en la estacionalidad, la geografía y el contexto religioso. La cena comenzaba con hierbas amargas sumergidas en agua salada, "en recuerdo de la amargura de la esclavitud y de las lágrimas de nuestro pueblo". El segundo plato consistía en "sardinas del Mar de Galilea" acompañadas de una salsa agridulce con aceite, miel, vinagre, vino, nueces y dátiles. El pan fue fundamental, pero siempre "pan ácimo, sin fermentar", porque a los judíos "no les dio tiempo" a que fermentara en su huida de Egipto. En cuanto a la bebida, se bebió vino, probablemente de una variedad primitiva de Syrah, según restos arqueológicos. El vino no era solo una bebida, sino "un alimento seguro", ya que el agua solía estar contaminada. "Con pan y vino se anda el camino", sentencia el divulgador. La comida terminaba de manera ritual con el haroset, una compota de higos, manzanas secas, orejones y nueces. Su textura permitía hacer "una especie de albóndiga con la mano" para comerla, ya que, como en la época, se comía sin ningún tipo de cubierto. Contrario a la iconografía popular, Almodóvar sostiene con seguridad que en la cena "hubo mujeres, al menos cinco que sepamos". Ellas fueron las encargadas de cocinar, aunque los hombres servían. Entre ellas estarían "María, por supuesto la madre de Jesús, María Magdalena, otra María esposa de Clofás, una tal Salomé" y la madre de Santiago y José. La forma de comer también era distinta a la que imaginamos. Los comensales no se sentaban en sillas, sino que comían "reclinados sobre el lado izquierdo" en una mesa en forma de U, al estilo romano. Comían con la mano derecha, haciendo bolas con alimentos como el haroset para poder llevarlos a la boca. Finalmente, el experto destaca el mensaje rompedor de Jesús frente a las estrictas normas judías, un principio que, según él, se repite en los cuatro evangelios. "A donde vayáis, comer de lo que os ofrezcan", instaba a sus discípulos, porque, como insistía Jesús, "no importa lo que entra por la boca, sino lo que sale por el corazón", una idea que Almodóvar considera "el gran mensaje en el ámbito nutricional y gastronómico".

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