ABC
La continua excarcelación de dirigentes etarras con largas condenas por asesinatos múltiples no solo reabre heridas: las profana. Nombres como Txeroqui, Txapote o Soledad Iparraguirre regresan a la vida pública entre gestos que muchos interpretan como una burla intolerable hacia una sociedad que aún arrastra el dolor de casi mil víctimas inocentes. No es solo memoria; es dignidad colectiva. Es sangrante para cualquier persona de buena voluntad, comprobar cómo estas bestias con aspecto humano no se arrepienten y para colmo declaran ante sus afines que todo eso ya ha pasado. Como si nada hubiese sucedido. Que se lo digan a la familia de Miguel Ángel Blanco, cuya tumba profanada constantemente ha sido trasladada al pueblo de origen en Galicia y... Ver Más
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