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El cardenal Pizzaballa, en el Santo Sepulcro a puerta cerrada: "No podemos cambiar las grandes dinámicas de la historia, pero podemos decidir cómo estar dentro de ella" | Collector
El cardenal Pizzaballa, en el Santo Sepulcro a puerta cerrada:
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El cardenal Pizzaballa, en el Santo Sepulcro a puerta cerrada: "No podemos cambiar las grandes dinámicas de la historia, pero podemos decidir cómo estar dentro de ella"

Desde el interior de la Iglesia del Santo Sepulcro el Cardenal Pierbattista Pizzaballa ha  defendido el templo como un "refugio" frente a un mundo que se desangra en el exterior. El Patriarca comenzó su intervención reconociendo la fractura física y emocional que vive Jerusalén. Con las puertas del Santo Sepulcro convertidas en una frontera, Pizzaballa describió la celebración como un "vientre de paz" que contrasta con un "fuera" cargado de violencia. "La guerra ha convertido este lugar en un refugio, un 'dentro' separado de un 'fuera' cargado de tensión", lamentó el purpurado. Sin embargo, advirtió que la respuesta cristiana no puede ser la evasión: "Querríamos poder cambiar todo esto, pero el éxodo, en la lógica de Dios, no es una huida del mundo, sino un sumergirse en él hasta el fondo". "Pedro querría un amor que salva sin tocar, que perdona sin exponerse", señaló el Patriarca, para luego sentenciar: "Pero el amor verdadero no se queda a distancia: baja, toca y se expone". En un contexto de conflicto armado, este mensaje resuena como una llamada a la presencia física y al compromiso con el otro, rechazando un Dios que "nos eleve sin ponernos en crisis". Pizzaballa no evitó hablar de la fragilidad de la propia Iglesia de Tierra Santa, a la que describió como "cansada y tentada de defenderse" ante la magnitud de la violencia. Fue tajante al afirmar que el papel de los cristianos no es el del poder político o militar, sino el del "abajamiento". "No somos una iglesia fuerte ni numerosa... el Señor no nos pide ser poderosos, sino tener parte con Él", afirmó. Para el Cardenal, "tener parte" con Cristo en plena guerra significa "aprender el lenguaje del inclinarse sobre los miedos y fatigas de quienes corren el riesgo de perder la esperanza". La homilía ha concluido con una reflexión sobre la impotencia humana frente a las estructuras de poder que perpetúan el conflicto. Pizzaballa invitó a los fieles a pasar "del miedo a la confianza" pese a que las dinámicas de la historia parezcan inamovibles. "Tal vez no podemos cambiar las grandes dinámicas de la historia, pero podemos decidir cómo estar dentro de ella: no por encima, sino al lado", concluyó el Patriarca, proponiendo el servicio y la presencia fiel como la única vía para que la vida florezca donde hoy solo parece haber muros y guerra.

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