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En pleno centro de Córdoba, en la siempre animada plaza de San Miguel, hay bares que no necesitan reinventarse para seguir llenos. Taberna Coto es uno de ellos. Un clásico que ha sabido mantenerse fiel a su esencia a lo largo de los años, convirtiéndose en parada habitual tanto para cordobeses como para quienes visitan la ciudad en busca de una cocina auténtica cordobesa. Su reconocimiento como Solete «con solera» en 2024 por parte de la Guía Repsol no hace más que confirmarlo. La carta de Taberna Coto es un recorrido por la gastronomía cordobesa más clásica. Platos que han pasado de generación en generación y que siguen elaborándose como siempre para no perder las buenas costumbres. El salmorejo , las berenjenas fritas o el flamenquín forman parte de esos imprescindibles que nunca fallan. A ellos se suman elaboraciones más contundentes como rabo de toro o riñones al Jerez , que conviven con una de las señas de identidad de la casa: los guisos de caza. Jabalí, venado o perdiz aparecen en carta como reflejo de una cocina que mira al recetario más clásico y que mantiene viva una forma de entender la gastronomía cada vez menos habitual. Tampoco faltan los pinchitos morunos o el solomillo , platos que completan una oferta pensada para todos los públicos. Más allá de lo que llega al plato, Taberna Coto es también ambiente. Barra concurrida, mesas llenas y ese bullicio característico de las tabernas del centro que forman parte de la identidad de la ciudad. Su ubicación, en uno de los enclaves más transitados, la convierte en punto de encuentro desde hace décadas. Un lugar donde se mezclan generaciones, turistas y parroquianos habituales en una escena que se repite día tras día. Además, el establecimiento cuenta con opciones adaptadas para celíacos , lo que amplía su accesibilidad sin renunciar a su esencia. Hablar de Taberna Coto es también hacerlo de las personas que la han hecho posible. Entre ellas, José Luis Arranz , uno de sus fundadores y figura clave en la consolidación del negocio , fallecido a comienzos de 2026. Su legado permanece en cada detalle del local y en una forma de entender la hostelería basada en la cercanía, el producto y la continuidad. Con el paso del tiempo, la taberna que José Luis fundó con su hermano Ramón Arranz (cocinero por aquel entonces) ha sabido evolucionar sin perder su identidad, manteniéndose como uno de esos lugares donde la tradición no es una tendencia, sino una realidad diaria.
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