Cope Zaragoza
Con motivo del Día Mundial del Autismo, que se celebra este 2 de abril, la historia de Alberto Fernández Parrón y su hijo Sergio, de 9 años, ofrece una perspectiva reveladora. Para Alberto, el diagnóstico de autismo de su hijo fue como 'un semáforo en rojo', un momento en el que 'todo se detiene y sientes que no sabes cómo seguir'. Sin embargo, decidió no quedarse en la victimización y optó por 'empezar a buscar con curiosidad soluciones' para acercarse y entender a su hijo. La comunicación entre padre e hijo es una 'adaptación conjunta' que se basa en entender las necesidades mutuas. Alberto explica que hay momentos en que su hijo tiene ecolalia, es decir, repeticiones de frases. En lugar de pedirle que pare, ha aprendido que es un mecanismo para 'darse seguridad a sí mismo'. 'Acepto la ecolalia, la entiendo e incluso juego con ella para darle aún más seguridad', afirma. El camino no ha sido fácil. Alberto recuerda un momento crucial cuando Sergio tenía solo 3 años, un punto de inflexión que le demostró la infelicidad de su hijo. 'Fue un grito tan profundo de insatisfacción, de decir, dios mío, nadie me entiende, que a mí me retumbó por dentro', confiesa. Ese instante le hizo comprender que no estaban viendo quién era realmente su hijo, sino que intentaban que se ajustara a sus expectativas. Esta experiencia ha enseñado a Alberto a 'bajar el ritmo', algo que considera 'esencial' en la sociedad actual. El autismo, según él, nos enseña que la diferencia 'nos da mucho valor'. Su libro, el best seller 'Empresas autistas', plasma esta reflexión, donde afirma: 'Mi hijo no vino a encajar en el mundo tal y como yo lo entendía, me obligó a cuestionar ese mundo'. Para él, el autismo nos viene a 'enseñar como maestros'. Este cambio de ritmo lo ha llevado a crear el canal de YouTube 'Respira Universo', donde comparte 'viajes sonoros' y meditaciones guiadas. El proyecto, que ya cuenta con más de 30.000 seguidores, busca ayudar a las personas a escucharse y entenderse 'desde un lugar mucho más amoroso'. Alberto crea la música y guía las sesiones, que luego integra con canciones que también sube a Spotify. Alberto opina que la sociedad 'todavía no estamos en esa fase de comprensión' del autismo. Considera que 'la diferencia normalmente nos da miedo y crea un bloqueo', pero cuando se comprende, 'ves que te complementa'. Cree que el ritmo frenético actual impide que las personas se entiendan incluso a sí mismas, lo que dificulta la empatía hacia los demás. Hoy, la pregunta clave es si su hijo es feliz. Alberto responde con una afirmación contundente que refleja el éxito de este viaje de aprendizaje y adaptación. Tras haber superado la incomprensión que lo hacía infeliz, el cambio de enfoque de su familia ha sido fundamental. 'En el momento que hemos bajado, que hemos sentido que le acompañamos en su diferencia y no en intentar hacerle como nosotros queremos que sea, yo ahora siento que es feliz', concluye. Un testimonio de que escuchar y adaptarse es el verdadero camino hacia el bienestar.
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