La Opinión de Murcia
Cerca de Jerusalén, entre colinas y viñedos, las doce monjas del monasterio de Deir Rafat encaran la guerra unidas para sobrellevar el sonido de las sirenas antiaéreas, los cazas y las explosiones de un conflicto que les afecta "más profundamente" porque se sienten "más vulnerables", aunque también les hace sentirse más cerca de los que sufren.
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