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Don Luis Argüello, arzobispo de Valladolid: el reto de “hacer nuevos cristianos” | Collector
Don Luis Argüello, arzobispo de Valladolid: el reto de “hacer nuevos cristianos”
Cope Zaragoza

Don Luis Argüello, arzobispo de Valladolid: el reto de “hacer nuevos cristianos”

La Iglesia diocesana convoca una Asamblea Diocesana para discernir sobre los nuevos desafíos pastorales. En la Misa Crismal, el arzobispo de Valladolid ha instado a toda la Comunidad a reflexionar sobre cómo ser un “pueblo de reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal” en el contexto actual y seguir la pauta del Sínodo. El objetivo es dar “un paso adelante en nuestra conciencia de ser ungidos, de ser pueblo, de ser asamblea”. Durante la homilía, se ha recordado que los óleos bendecidos y el crisma consagrado simbolizan la condición de “ungidos” de los fieles. “Ser cristianos no es una opción, sino es un regalo de la Gracia”, se ha destacado. En este sentido, se ha señalado que “el mayor desafío que tiene la Iglesia hoy es colaborar con el Espíritu Santo para hacer nuevos cristianos” a través del testimonio, la escucha y nuevas iniciativas de evangelización que ya han surgido en la diócesis. Se ha hecho referencia a propuestas como los retiros, los encuentros de fin de semana o las convocatorias de oración semanal como caminos para proponer la iniciación cristiana. También se ha mencionado la necesidad de reflexionar sobre la acogida en las parroquias y la aplicación de las directrices del Santo Concilio Vaticano II sobre el catecumenado bautismal, adaptándose al “tiempo nuevo desde el punto de vista demográfico, cultural, económico y político”. El óleo de los enfermos, según se ha explicado, sitúa a la Iglesia en la clave de su anuncio principal: “Que la muerte no tiene la última palabra, que Jesucristo ha resucitado y ha vencido a la muerte”. Esta unción se presenta como una fortaleza y una luz ante la enfermedad, definida como la “expresión máxima del anuncio del Evangelio a los pobres”, ya que la condición mortal iguala a todas las personas. La pobreza no se limita a la fragilidad física. El discurso ha denunciado la existencia de “enfermedades sociales” y “muertes causadas por el pecado de los hombres”, como las injusticias que generan desigualdades, el hambre, la falta de vivienda o la guerra. Por ello, el óleo de los enfermos es un recordatorio de que la misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio a todos los pobres, incluyendo a las víctimas de la injusticia. En el día en que los presbíteros renuevan sus promesas, se ha subrayado su “responsabilidad extraordinaria” como signos de comunión y entrega. Se ha enfatizado que su papel es edificar un pueblo sacerdotal mediante el testimonio de una vida entregada. “El sacerdocio no es una función, no es una tarea, es una existencia”, se ha afirmado, y solo puede vivirse en unión con Cristo. Finalmente, se ha hecho un llamamiento a la alegría por formar parte del Pueblo de Dios y a expresar esa pertenencia tanto en la liturgia como en la vida cotidiana. La Misa Crismal ha concluido como una representación de toda la comunidad diocesana, unida en la comunión para salir a la misión de anunciar el Evangelio.

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